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Dic 30 2011

Planetas terrestres sobreviven a la expansión de una gigante roja (parte 2/2)

Green había llevado a cabo una encuesta en busca de estrellas calientes subenanas en el plano galáctico de la Vía Láctea. Antes del lanzamiento de Kepler ya había obtenido numerosos datos sobre la estrella subenana KOI 55. Una vez obtuvieron las medidas de Kepler, el equipo de científicos fue capaz de analizar esta estrella con modelos informáticos, para tratar de estudiar el interior de KOI 55.
Al analizar las pulsaciones de KOI 55, el equipo notó la intrigante presencia de dos pequeñas modulaciones periódicas que ocurren cada 5.76 y 8.23 ​​horas que causa la estrella  parpadee muy ligeramente, en una cinco milésima parte de su brillo total. Demostraron además que estas dos frecuencias no podían ser producidas por pulsaciones internas propias de la estrella.
La única explicación posible a este fenómeno es que dos pequeños planetas crucen por delante de su disco en periodos de 5.76 y 8.23 ​​horas. Para completar sus órbitas tan rápidamente KOI 55.01 y KOI 55.02 tienen que estar extremadamente cerca de su estrella, mucho más cerca que Mercurio de nuestro Sol. Además, nuestro Sol es una estrella fría comparada con KOI 55, cuya superficie se encuentra a 28.000 grados kelvin.
“Estos dos planetas estás sometidos a un acoplamiento de marea por su estrella”, comenta Green. “Es decir, siempre muestran la misma cara a su estrella, al igual que la Luna siempre nos muestra la misma cara a nosotros. El lado diurno de Mercurio está tan caliente que se puede derretir el plomo en su superficie, así que lo que ocurra en estos planetas tan calidos es difícil de imaginar”.
Estas órbitas tan cercanas sugieren que los planetas deberían haber sido envueltos por la estrella cuando ésta se convirtió en gigante roja.
“A medida que la estrella se hinchó y envolvió a los planetas, éstos tuvieron que abrirse paso a través de la atmósfera caliente de la estrella que causaría también una fricción, lo que eliminó las capas gaseosas y líquidas de los planetas dejando restos constituidos por un núcleo sólido, pero que sobrevivieron.
“Creemos que este es el primer caso documentado de planetas que han influido en la evolución de su estrella”, dijo Charpinet. Conocemos el caso de una enana marrón que posiblemente lo hizo, pero no es un planeta, y de la existencia de gigantes gaseosos alrededor de otras subenanas de tipo B, pero sin influencia sobre su estrella”.
“Me parece increíble y fascinante que, después de cientos de años de ser solamente capaces de mirar a la parte exterior de las estrellas, ahora por fin podamos investigar el interior de unas pocas estrellas”, dijo Green. “Ahora estamos descubriendo una gran variedad de sistemas solares que no son como el nuestro, incluyendo, por primera vez, el remanente de planetas alrededor de un núcleo estelar como éste.”
Más información en el enlace.

1 comentario

  1. Francisco Sevilla

    Gracias Vero! Como siempre un excelente artículo! Saludos,

    Fran

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