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Jul 29 2012

Observando meteoros (IV): Observaciones telescópicas

La tercera técnica consiste en la denominada observación telescópica la cual puede ser llevada a cabo o con telescopio o con unos prismáticos. La observación con prismáticos, es la más cómoda y agradable. Esta técnica las ventajas que tienen son gran precisión en determinar el trazo del meteoro y un rango que magnitudes que en prismáticos de 50 mm pueden alcanzar la 9 y en prismáticos de 80 mm hasta la 10 y 11. En el caso de telescopios estos deben ser preferiblemente reflectores muy luminosos, aconsejándose el uso de dispositivo binocular y con un campo nunca inferior a los 2º.

Sin embargo tiene dos desventajas muy notables, por un lado lo incómodo que puede llegar a resultar la observación por el hecho de tener que mirar prolongadamente por un ocular forzando generalmente posturas para realizarlo, y a que el campo visualizado es muy pequeño, con lo cual el número de meteoros observados es bastante reducido.

Generalmente esta técnica no es costosa pues con unos sencillos prismáticos de 50 mm ya nos es suficiente. Estos prismáticos suelen ofrecer un campo de 5º si trabajamos con 10 aumentos, lo cual es un campo agradable de trabajar, si bien serán aún mejores los de 7 aumentos, pues ofrecen 7º de campo y son más luminosos. De todos modos los prismáticos que generalmente mejores resultados ofrecen son los de 80 mm con 11 aumentos.

Generalmente los trípodes comunes que usamos para los prismáticos no suelen ser cómodos para este tipo de observación, por lo que se hace aconsejable construirse uno mismo un sistema de soporte de prismáticos en forma de horquilla que permita observar cómodamente sentado en por ejemplo un silla de playa con diferentes niveles de inclinación. Este sistema debe permitir disponer de las manos libres salvo para hacer los correspondientes ajustes para el seguimiento del centro del campo.

Los intervalos de observación suelen ser de 30 ó 40 minutos, por lo que es importante la comodidad, pues en una observación común, en dicho intervalo es muy probable que observemos entre 5 y 10 meteoros a lo sumo, por lo que apenas apartaremos nuestros ojos del ocular. Así mismo es fundamental realizar descansos.

Para estas observaciones es fundamental el dibujar el trazo del meteoro, y recoger datos como su magnitud y la velocidad. Está es una escala que va de la A a la F, siendo la A la velocidad más lenta, y F la más rápida. Generalmente es difícil clasificar los meteoros directamente y requiere un análisis más cuidado, pues la mayoría no comienzan o terminan en el campo de visión. Es importante familiarizarse con el campo y las estrellas antes de comenzar, e identificar las estrellas que usaremos para la comparación del brillo. Cuando observemos un meteoro, en lugar de pasar directamente a realizar el trazo en el papel, continuaremos observando por unos segundos para asegurarnos cuales son las estrellas que vamos a tomar de referencia para su punto de comienzo y su punto de finalización.

Algo fundamental en esta manera de observar es la precisión, pues sino tenemos cuidado, una de las ventajas de este método observacional se perdería. De hecho a la hora de medir las posiciones x e y del trazo en el mapa, se mide hasta con precisión de milímetro y se cuida la escala de la fotocopia del mapa. Así mismo en los partes existe una columna para indicar la fiabilidad de la observación.
Los centros de campo, denominados TFCs suelen situarse a 10 ó 15º del punto radiante. Existen ya juegos de mapas para cada radiante, en los cuales se indican estrellas de comparación.

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