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Jun 03 2013

¿Cómo de comunes son las tierras alrededor de pequeñas estrellas?

[Fuente del artículo: Phys.org]

La misión Kepler ha revolucionado el estudio de las estadísticas sobre exoplanetas mediante el incremento del número de planetas extrasolares conocidos y candidatos a planeta en factor de cinco, y mediante el descubrimiento de sistemas con periodos orbitales mayores y radios planetarios menores que cualquier estudio previo sobre exoplanetas. Hay por supuesto un considerable interés en la localización de planetas de tamaño terrestre situados en las zonas de habitabilidad de sus estrellas, esto es, con órbitas que permiten temperaturas superficiales adecuadas para la existencia de agua en forma líquida -un prerequisito para el desarrollo de la vida-.
Resulta que pequeñas estrellas, denominadas enanas de tipo M cuyas masas son alrededor de la mitad de una masa solar y cuyas temperaturas superficiales rondan los 4.000 K, son mucho más numerosas que las estrellas de tipo solar -cerca de veinte veces-. La caza de planetas de tamaño terrestre alrededor de estrellas enanas de tipo M, es por ello, de particular interés. Aunque la idea de buscar planetas habitables alrededor de enanas de tipo M había sido discutida hace ya 15 años, las posibilidades se consideraron bajas por dos motivos. El primero, debido a que la estrella es más fría y menos luminosa que el Sol, el planeta necesitaría estar más cerca de la estrella para tener una temperatura superficial más adecuada, pero entonces por efectos gravitatorios mostraría siempre la misma cara a la estrella (como la Luna, que siempre muestra la misma cara a la Tierra). Con una cara perpetuamente orientada (y la otra cara en dirección opuesta) a la estrella, la superficie planetaria  podría ser tanto muy caliente como muy fría [en la cara opuesta]. La segunda dificultad era que las pequeñas estrellas tienden a tener erupciones, afectando posiblemente la atmósfera planetaria.

Nuevos estudios, sin embargo, sugieren que regiones habitables adecuadas para algún planeta podrían haberse desarrollado en estas situaciones. Dado que hay muchas más pequeñas estrellas, y dado que es mucho más sencillo el estudio de planetas transitando debido a que están más cercanos y tienen periodos orbitales menores, un equipo de científicos de la misión Kepler ha comenzado a centrarse en el estudio de exoplanetas alrededor de pequeñas estrellas. Los astrónomos Courtney Dressing y David Charbonneau del CfA, han presentado sus conclusiones en el ejemplar del Astrophysical Journal de este mes. Usando el Kepler, han identificado 64 estrellas enanas con 95 candidatos a planetas (todavía esperando confirmación). Este ejemplo es lo suficientemente grande para alcanzar algunas conclusiones estadísticas: de media cada 6 estrellas pequeñas podrían albergar un planetas de tamaño terrestre en su zona habitable; y con un 95% de confianza, debido a que las estrellas pequeñas son tan comunes, el planetas más cercano situado en la zona de habitabilidad podría situarse a menos de 15 años luz de la Tierra.

[Fuente del artículo: Phys.org]

6 comentarios

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  1. Anónimo

    Si bien es cierto que un planeta pequeño quedaría "clavado" de frente a su "enano sol" mostrando siempre la misma cara; también es probable encontrar a algún "Jupiter" en la zona de habitabilidad con lunas realmente grandes que de alguna manera roten con respecto a su estrella. Lo más interesante de este artículo es la probabilidad de encontrar un planeta que podamos catalogar como "habitable" a tan solo 14 años luz¡¡¡. De seguro podríamos armar algún misil muy liviano con propulsión nuclear o similar que en 200 o 300 años se acerque a estudiarlo.. Bah… no se 😛
    Mauricio

  2. Francisco Sevilla

    Hola Mauricio,
    En el caso de los exoplanetas gigantes no hace falta que estén en la zona de habitabilidad para que en sus lunas pudiera llegar a tener condiciones aptas para la vida, pues los efectos de marea que sufren sus satélites les puede suponer el aporte de energía necesario.
    Saludos,
    Fran

  3. Anónimo

    Hmmmmmm… no lo se.. Para que un"Jupiter" pueda "marear" gravitasionalmente a un plantea con suficiente tamaño como para albergar su propia atmósfera, me imagino que deberías encontrarse muy cerca el uno del otro. Como Ío. En tal caso la radiación del planeta gigante complicaría la existencia de la vida. Lo que sí creo, es que debe haber por allí flotando muchos "Júpiters vagabundos" y de seguro encontraremos en estos años algunos muy cerca nuestro, a menos de 14 años luz de distancia..
    Mauricio

  4. Francisco Sevilla

    Hola,
    No necesita necesariamente que tenga atmósfera, como ocurre en el caso de Europa. Lo necesario es que el cuerpo posea calor interno y tamaño para no ser únicamente un pedrusco en el espacio. Tras eso, tendrán que ocurrir otros muchos fenómenos para permitir el nacimiento de la vida.
    por ejemplo, la Tierra no contiene vida únicamente por estar en la zona de habitabilidad. El agua existente procede del Sistema Solar exterior, cuando según el modelo Niza hubo una migración planetaria, de Neptuno, y desestabilizo miles de cuerpos que se precipitaron a la región interior.
    Saludos,
    Fran

  5. Anónimo

    Pensé en Europa, sí… Pero pasar de hablar de zona de habitabilidad de una estrella a calentar agua estrujando un planeta es como que se desviaba mucho del título del artículo. xDDD

    Lo que nunca leí es: ¿Cual sería el tamaño adecuado de un planeta huérfano para que por su propia maza pueda mantener unos cálidos 20ºC en toda su superficie gracias a su calor interior? (Sin estar asociado a una estrella o de última orbitando lejos de ella).

    Mauricio

  6. Francisco Sevilla

    Hola,
    Para un planeta huérfano no se cual puede ser la probalidad de lograr mantener una atmósfera, pues ésta la tendría que tener de cuando formaba parte de un sistema planetario. Sin embargo lo que veo complicado es conservar esa cálida temperatura sin una fuente de radiación continuada y sobre todo perdiendo de modo continuo energía. Por lo que sé, aunque se han descubierto planetas huérfanos, no hay muchos datos de los mismos, y como a ocurrido con otros exoplanetas, nos hemos llevado grandes sorpresas.
    Un saludo,
    Fran

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