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Feb 24 2014

Publicado un trabajo español sobre el mayor impacto observado de un meteoroide contra la Luna

Investigadores de la Universidad de Huelva (UHU) y el Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA) han publicado en el Monthly Notices of the Royal Astronomical Society un trabajo de investigación sobre la colisión de mayor energía observada de meteoroide contra la superficie de nuestro satélite, la Luna. 
Dicho impacto ocurrió el pasado 11 de Septiembre de 2013 a las 20:07 horas y causó un destello de brillo similar al de la estrella Polar, con una duración de 8 segundos (aunque obviamente, no presentando el mismo brillo durante dicho intervalo). El impacto fue registrado con el sistema MIDAS (Sistema de Detección y Análisis de Impactos en la Luna/Moon Impacts Detection and Analysis System). 
De los datos recogidos se ha llegado a la conclusión de que el cuerpo causante del impacto fue una roca de unos 400 kilogramos y con un diámetro de 0,6 a 1,4 metros. El impacto, de una energía equivalente a 15 toneladas de TNT, pudo causar un cráter de 40 metros de diámetro. La velocidad de colisión se estima en 61.000 kilómetros por hora. Debemos recordar, que a diferencia de nuestro planeta, la Luna carece de atmósfera y estos cuerpos no sufren ningún tipo de frenado antes de llegar a la superficie. En nuestro planeta es habitual observarlos por la noche y son conocidos como meteoros (o cuando están asociados algún cuerpo progenitor concreto con el que comparten órbita -por ejemplo cometas- ocurre lo que llamamos lluvia de meteoros -o estrellas fugaces-).
A continuación os dejamos un interesante vídeo donde podréis encontrar una explicación sobre el trabajo publicado. 
El interés por este fenómeno se remonta hasta la antigüedad, aunque hasta el siglo pasado no se comenzó el estudio sistemático del fenómeno. En 1.833, un súbito aumento de la actividad de meteoros produjo una de las tormentas de meteoros mas intensa de las que se conocen, llegando a niveles de 150.000 meteoros por hora. Esta se repitió, aunque con diferente intensidad, en 1.866. Este aumento propicio las primeras investigaciones sistemáticas para intentar dar respuesta al fenómeno. Dos estudiantes alemanes, finalmente mediante estudios en doble estación pudieron calcular la altura a la que se producían los meteoros, siendo del orden de 100 kms, lo cual indicaba que su origen no se encontraba en la atmósfera terrestre, sino en el espacio. Schiaparelli, determino un posible cometa asociado a los meteoros observados en 1.833 y 1.866, el cometa Tempel-Tuttle. Así pues se confirmó que el fenómeno meteórico, era de origen cometario.
Hasta mediados de nuestro siglo no se pudo aún dar una teoría precisa del fenómeno. Dicha teoría nos explica que los meteoros son partículas desprendidas de un cometa en su aproximación al Sol, quedando repartidas en el espacio formando un tubo meteórico de forma similar a la órbita del cometa. Este tubo meteórico puede ser cruzado por La Tierra en su movimiento de traslación, provocando así la entrada de dichas partículas en la atmósfera terrestre. Como dicha partícula entra en la atmósfera a gran velocidad, la fuerza de rozamiento contra las partículas de la atmósfera produce un calentamiento de la partícula cometaria, hasta tal punto que comienza a brillar produciendo un fenómeno luminoso, que es lo que conocemos como meteoro. Finalmente la partícula se evapora desapareciendo totalmente.
El tamaño medio de un meteoro suele ser menor al de un grano de arena, pero en ocasiones, este es mayor, y puede alcanzar la superficie terrestre: en tal caso, la partícula se denomina meteorito. Además del fenómeno luminoso podemos destacar otros dos: una estela debido a la ionización de las moléculas de la atmósfera, y otro, efectos sonoros.
También otro misterio que ha envuelto a los meteoros ha sido su irregularidad. Esta puede ser debida al efecto Poynting-Robertson, que provoca la caída de las partículas cometarias al Sol, o por la antigüedad del radiante al no ser regenerado, también puede ser debido al efecto gravitatorio de los planetas, principalmente de Júpiter. Sin embargo, aun no está claro que todos los meteoros tengan un origen cometario, ya que la popular lluvia de meteoros Gemínidas está asociada al asteroide 1983TB.

También podéis encontrar información sobre otro estudio de un impacto contra la Luna en el artículo “Destellos desde Vega: Impacto en la Luna de un objeto de 40 kilogramos“.

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