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May 26 2014

El acierto sobre las Camelopardálidas

En contra de como he empezado otros posts (ver “Guía para observar la posible tormenta de meteoros asociados al cometa 209P/LINEAR” o “Destellos desde Vega: ¿Tormenta de meteoros para el próximo mes de Mayo?“) en esta ocasión denominaré a los meteoros asociados al cometa 209P/LINEAR como Camelopardálidas, pues así lo está haciendo la International Meteor Organization (IMO).
La actividad de la esperada tormenta meteórica al final se quedó en una actividad bastante baja, que alcanzó durante el máximo una THZ (Tasa Horaria Zenital. Ver artículo “Observando meteoros (V): La tasa horaria zenital (THZ)“) que rondó los 15 meteoros a la hora (ver gráfico superior. Fuente: IMO). Comparado con las mejores previsiones, que apuntaban a 400 a 1.000 meteoros a la hora, o incluso con otras más conservadoras de 100 meteoros a la hora, ciertamente se podría catalogar como actividad decepcionante. En muchos lugares de España el tiempo meteorológico no acompaño -como fue en nuestro caso- y posiblemente aquellos que ante esta adversidad decidieron quedarse en casa, seguramente a la mañana siguiente pensaron que había sido lo mejor.
En la mañana de sábado, tras superarse la hora prevista para el máximo, poco le faltó a la palabra ‘Decepción‘ para ser trending topic en Twitter, en alusión a la actividad de las Camelopardálidas. Y entonces os preguntaréis el motivo del título de este artículo. Si tan decepcionante fue la actividad, no deberían considerarse de acierto los pronósticos realizdos por Esko Lyytinen y Peter Jenniskens (2006), Jeremie Verbaillon (2012), o Quanzhi Ye y Paul A. Wiegert (2013).

Crédito: APOD/Malcolm Park (North York Astronomical Association)

Sin embargo, realmente debería considerarse un gran éxito de la Ciencia (en concreto de la Astronomía) el que en base a datos recogidos de un cometa que ha sido descubierto hace pocos años (en 2004), se crease un modelo de su comportamiento en el pasado (de 1803 a 1929, o de 1798 y 1979 según el autor elegido) y se pudiese pronosticar con 8 años de antelación (primer pronóstico de Lyytinen y Jenniskens fue en 2006) que ocurriría la lluvia de meteoros del pasado 24 de Mayo, siendo su punto radiante (de donde parecen proceder los meteoros) el norte de la constelación de Camelopardalis. Y es más, se pronóstico que la hora del máximo ocurriría a las 6:29 horas (TU) o 7:40 horas (TU) según el autor que se elija. Y salta a la vista, viendo el gráfico, que la lluvia prevista ocurrió el día que se esperaba, su radiante estaba donde se pronóstico y el momento de máximo, por minutos de diferencia, ocurrió en el momento previsto.

Sin embargo la cantidad de meteoros observados no fue la prevista. Pero es pronto para juzgar si esto no se ha de interpretar de otra manera. Fue muy baja, cierto, pero visualmente. De momento apenas he visto datos sobre observaciones radar, pero todo apunta a que la actividad fue bastante mayor que visualmente. Quizás el motivo de la debilidad de brillo de los meteoros fue la baja velocidad de entrada en la atmósfera, o quizás la masa promedio de las partículas fue inferior a la estimada. El tiempo lo dirá.
Esperabamos, queríamos y teníamos ilusión en poder ver una gran actividad, y no fue así. Pero ahora hago una pregunta: ¿No te parece maravilloso el acierto sobre estos meteoros realizado por Lyytinen/Jenniskens, Jeremie Verbaillon o Ye/Wiegert? A mi personalmente, sí me lo parece.

Sin embargo han sido pocos los comentarios que he podido ver a favor de estos meteoros. En este sentido os recomiendo el magnífico artículo de Manu Arregi (blog El Navegante) titulado “¿Decepcionantes Camelopardálidas?“.

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