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Jun 12 2014

Destellos desde Vega: Un nuevo paso hacia la resolución del misterio de la cara oculta de la Luna

Cara oculta de la Luna. Crédito: NASA

Como sabemos, la Luna muestra siempre la misma parte de su superficie hacia la Tierra. La cara oculta de nuestro satélite fue un misterio hasta el año 1959, cuando la misión soviética Luna 3 envío fotografías de la misma. Y entonces apareció un enigma: La cara visible y la cara oculta, morfológicamente, eran por completo distintas. Mientras que la cara que miraba a la Tierra presentaba grandes regiones denominadas mares, la cara oculta carecía de ellas.
Ahora una posible explicación a este enigma ha sido presentada en la publicación Astrophysical Journal Letters por un equipo de astrofísicos liderados por Arpita Roy y Steinn Sigurdsson del Pennsylvania State Astrobiology Research Center. La formación de la Luna se cree que tuvo lugar como consecuencia de una brutal colisión entre nuestro planeta y un cuerpo del tamaño de Marte, conocido como Theia (ver artículo “Destellos desde Vega: Nuevas evidencias a favor de la colisión entre Theia y la Tierra“). Este cuerpo, situado en uno de los puntos de Lagrange terrestres, poco a poco gano inestabilidad y se acercó hasta colisionar. Tras la colisión ingentes cantidades de roca, vapor y magma quedaron orbitando alrededor de la Tierra. Este disco de restos dio lugar a la creación de la Luna. en aquellos momentos la Luna estaba entre 10 y 20 veces más cerca de nosotros que en la actualidad. Esta gran proximidad se cree que es responsable, gracias las intensas fuerzas de marea, de una sincronización entre el periodo orbital y el de rotación lunar. 

Dado que la Luna es mucho más pequeña que la Tierra, su proceso de enfriamiento tras su formación fue mucho mayor que el terrestre. La superficie terrestre se podía encontrar a 2.500 grados centígrados. Esta enorme temperatura causaba el calentamiento de la próxima superficie terrestre. Pero este calentamiento no ocurría por igual. Una de las caras, la que miraba hacia nosotros de forma continuada, absorbía gran parte de este calor, mientras que la otra cara, continuaba a mayor velocidad su enfriamiento. Así se creó un gradiente de temperaturas entre ambas caras.
Las condiciones reinantes en la Luna favorecerían que el aluminio y el calcio se condensasen en la atmósfera de restos de la cara oculta. Posteriormente se mezclarían con silicatos y se depositarían en la superficie. Todo este proceso llevo a que la corteza lunar fuese mucho más gruesa en la cara oculta. Cuando los meteroides colisionaban en el pasado contra la superficie lunar, en la cara que miraba a nuestro planeta, se encontraban con una corteza más delgada y por lo tanto alcanzaban con mayor facilidad el magma del manto. Sin embargo en la cara oculta, la presencia de una corteza más gruesa hacía más difícil lograrlo.
Se puede ampliar información en el artículo “55-year old dark side of the Moon mystery solved” de Phys.org.

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