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Nov 11 2014

Un sencillo homenaje…

El pasado domingo 9 de noviembre pude leer diversos artículos recordando el 80 aniversario del nacimiento del gran divulgador científico Carl Sagan (9 de noviembre de 1934). Sagan fue un luchador incansable contra teorías pseudocientíficas, magnífico divulgador de la ciencia y alcanzó la fama mundial en 1980 con la emisión de la serie Cosmos. El curriculum de Sagan es interminable y siempre le tendremos en nuestra memoria. Para saber más sobre su obra os recomiendo en concreto el magnífico y detallado artículo “Cosmos: Un romance personal” publicado por Francisco Rodríguez en su blog ‘El ojo en el Cielo‘.

Mucha gente se inició en el apasionante mundo de Ciencia, y en concreto en la Astronomía, gracias a Carl Sagan y su obra. A mí Cosmos también me fascinó cuando la vi. Sin duda alguna, me aportó un nuevo punto de vista del Universo y sus leyes. Sin embargo, por circunstancias personales no pude verla cuando llegó a España y la vi años más tarde. Para entonces, hacía tiempo que ya amaba la Astronomía.

Así pues, mi breve homenaje no va a ser para Carl Sagan. Va a ser para los verdaderos “culpables” de mi pasión hacia la Astronomía y la Física: mis padres.

Corría el año 1982. Yo tenía 8 años y como regalo de navidad recibí un libro titulado “El misterioso Universo” de la colección ‘El mundo en preguntas y respuestas’ de Ediciones SM (figura 1), publicado por primera vez en 1979. Con anterioridad ya había recibido otro libro de la misma colección y que trataba sobre la Tierra y los procesos geológicos que en ella ocurrían.

El misterioso Universo” se trataba de un libro de 32 páginas repleto de ilustraciones, y acompañando a cada una de ellas, una pregunta con su correspondiente respuesta (figuras 2 y 3). En la portada te formulaba preguntas tales como “¿Cuantas estrellas y planetas existen? ¿Podemos verlos todos?” o “¿Está vacío el espacio entre las estrellas? ¿A qué distancia están las estrellas lejanas?“. Estas y otras preguntas necesitaban respuesta en mi mente inquieta. Aquí arrancó en mí una terrible sed por aprender más y más de nuestro Universo y las leyes que lo gobiernan.

Mis padres no solamente fueron los responsables de una pasión que a día de hoy incluso me atrevería a decir que constituye una forma de vida. Además fueron mis infatigables compañeros de aventuras. Ni por un momento dudaron en acompañarme al campo en frías noches para que realizase mis observaciones, en cargar con el telescopio, en meter el coche por caminos ‘destroza-amortiguadores’, y siempre respetaron esa ley que dice “¡no encendáis ni una luz que estoy observando!” (pagándolo incluso alguna vez con un tropiezo). Siempre me han apoyado en esta pasión y en los estudios que he realizado como consecuencia de la misma. Y fueron ellos también los que me inculcaron el ser curioso y buscar respuestas.

Y después de esto, llegó Sagan.

Es por ello, que quiero agradecerles a ambos, Mari y Francisco, mediante este sencillo homenaje su apoyo, paciencia, comprensión, educación y amor que siempre me han dado.
¡GRACIAS!

2 comentarios

  1. Verónica Casanova

    ¡Me has dejado llorando! Qué bonito!!!!!
    Lectores de Vega0.0, he de decir que yo conozco a los padres de Fran y son personas increíblemente maravillosas. Y de unos padres maravillosos, un hijo maravillosísimo. Pero,…, no nos olvidemos del gato. ^_^

    Me has emoscionado de verdad….

    1. Francisco Sevilla

      Gracias Vero! Y no me olvido del Sr. Johnsy. Es más tiene su propia etiqueta en el blog
      ^_^

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