30 Ene / 2015

Una estrella se ha apagado

Llegaste a nuestras vidas a finales de un caluroso mes de agosto de 1996.
Nos conocimos, hiciste la maleta y te viniste con nosotros para comenzar una nueva vida.
Has sido un fiel, noble y leal amigo.
Siempre has estado a nuestro lado.
Nos has dado amor, ronroneos e innumerables ratos de felicidad.
En agosto de 1996 nosotros también comenzamos una nueva vida.
Hoy has finalizado aquel viaje que comenzamos hace casi 19 años.
Gracias por tanta felicidad que has dado a esta casa,
Te queremos y siempre seguirás vivo en nuestros corazones.
Descansa chiquitín
Fran, Vero y tus abuelos.
TE QUEREMOS

 Johnsy y Scheila

– ¿Johnsy?
La noche ya había caído. De todos modos, la luz que iluminaba Valladolid, también iluminaba el cielo nocturno. No se podía leer el Sky Atlas sin la
linterna, pero forzando la vista, algo se podía distinguir.
– ¡Un día de estos tropezaré contigo!

El equipo estaba montado y la cámara CCD llevaba un rato encendida y conectada al ordenador. La pantalla mostraba una imagen negra. Poco a poco ya se distinguía Escorpio sobre las viviendas que tenía en frente nuestro. Había que comenzar a buscar el cúmulo globular M80, de lo contrarío no tendría tiempo suficiente para la observación. La noche era agradable. No hacía frío, lo que se agradecía.
– Ummm, un día de estos tendré que cambiar la montura.
Johnsy me observaba desde detrás de una pata del trípode. Buscar objetos con el eje de declinación averiado era cuanto menos molesto.
– ¡Hombre! ¡Aquí apareces! ¿De vuelta de cenar?
A Johnsy, como a todos los gatos, le gusta enterarse de todo lo que ocurre a su alrededor. Y esta noche no iba a ser menos.
Ya tenía centrada la estrella Antares en el buscador, un poco más, y… ¡ya está! La cámara CCD estaba apuntando al campo de M80. Al refrescar la imagen apareció como una bola que se difuminaba hacia los bordes. ¡Qué suerte! Ahora a conectar el motor de seguimiento.
– Johnsy, esta noche toca observar a un asteroide.
El asteroide 596 Scheila pasaría visualmente cerca del cúmulo globular M80. Realmente la observación no aportaría ningún dato sobre el asteroide, y mucho menos con el equipo que tengo, pero era muy bonito ver como en pocas horas el asteroide se vería moverse usando un objeto tan destacado como M80.
El asteroide Scheila se hizo popular a cuenta de las observaciones realizadas a finales de 2010, en las cuales mostraba un brillo más alto de lo habitual, además de una cola que recordaba a los cometas. Posteriormente se estimó que la coma podría haber sido causada por una colisión con un objeto cuyo  tamaño sería de 60 a 180 metros.
– ¿Sabías que se estima que hay casi un millón de asteroides con un diámetro superior a un kilómetro?
Johnsy me observaba con sus grandes ojos. Sabía que no me entendía, pero esa noche era quien me acompañaba… y le había tocado.
– Pues si. Y ya no hablemos de aquellos que tienen diámetros menores.
Los asteroides principalmente se agrupan en cuatro grupos. Los más conocidos eran los situados entre Marte y Júpiter, el popular Cinturón de Asteroides. Están situados entre 2 y 3,5 unidades astronómicas del Sol, y algunos tardan seis años en completar su órbita. El primero en ser descubierto, hace más de 200 años, fue Ceres.
– Pero Ceres ya no es un asteroide. Ahora es  un planeta enano, como Plutón. ¡Con lo que me costó observar Plutón para poder decir que había observado todos los planetas! 
Cuando volví la mirada a la pantalla vi como perdía M80.
– ¡Johnsy!
Definitivamente necesito una montura más robusta. Volví a centrar M80. Ahí estaba. Justo debajo de M80 se veía un punto débil. Donde se esperaba.
– ¡Mira!
Johnsy se sobresaltó.
– Habrá que observar por lo menos un par de horas.

Ahora gracias a la misión Dawn de la NASA, otro cuerpo de este cinturón comienza a ser conocido mejor. Se trata de Vesta, el cuarto en ser descubierto y con más de 500 kilómetros de diámetro. Y no olvidemos a Palas, el segundo en ser descubierto y ligeramente mayor que Vesta. Levantando un gráfico donde se representase la cantidad de asteroides del Cinturón con respecto a su distancia, descubriríamos unos vacíos, denominados huecos de Kickwood. Estos vacíos son causados por un efecto de resonancia orbital con Júpiter.
Había pasado un buen rato y comenzaba a refrescar. Era evidente que el puntito debajo de M80 era Scheila, se había desplazado en este tiempo.
– Pero no todos los asteroides están entre Marte y Júpiter. ¡No, no, no!
Efectivamente, existen más grupos de asteroides. Otro de los grupos muy conocidos son los NEA, o Asteroides Cercanos a la Tierra. Estos asteroides tienen órbitas próximas a nuestro planeta, y algunos de ellos podrían llegar a representar una amenaza para nosotros, al poder colisionar con la Tierra.
-Por cierto Johnsy, este año no dejan de hablar del fin de mundo. Tú ni caso.
Era evidente que Johnsy no se preocupaba.
Estos asteroides, además se clasificaban según sus características orbitales en asteroides de tipo Amor, Atón y Apolo.
Otro grupo de asteroides muy conocidos son los troyanos. Los troyanos se encuentran situados en los puntos de Lagrange de la órbita de un planeta: bien sesenta grados por delante o por detrás. La mayor parte se concentran sobre la órbita de Júpiter, pero también se han descubierto asteroides troyanos sobre las órbitas de otros planetas.
El cuarto grupo de asteroides, son los llamados Centauros. Es una familia de asteroides cuyos miembros están situados generalmente entre Júpiter y Neptuno, y cuyas órbitas parecen ser inestables en periodos largos de tiempo. Algunas teorías apuntan a que podrían ser cuerpos expulsados del Cinturón de Kuiper. De esta familia el mayor es Chariklo, si bien el más popular es Quirón, que posee  la doble categoría de asteroide y cometa, por presentar características comunes a ambos tipos de cuerpos.
Habían pasado ya dos horas. El cansancio y el frío comenzaban a hacer mella. En las últimas imágenes era muy evidente el movimiento de Scheila en las proximidades de M80.
– Creo que es hora de comenzar a recoger. 
Entonces descubrí que Johnsy ya se había quedado dormido, aunque esto era relativo. Johnsy tenía cierta similitud con el gato de Schrödinger: a la vez estaba dormido y estaba vigilando. No quería molestarle, bastante me había aguantado. Apagué el ordenador, recogí un poco la terraza y me fui a la cama. Mañana revisaría con más atención las imágenes.
– Descansa, chiquitín.

4 thoughts on “Una estrella se ha apagado”

  1. […] visto previamente realizados por Verónica Casanova. Aquí os presentamos una serie de dibujos del sr. Johnsy en diversas situaciones relacionadas con la física. Los realicé durante las interminables horas […]

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