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Dic 25 2015

Fundamentos de radioastronomía (III)

La contaminación de la señal

Los radiotelescopios no están afectados por la polución luminosa de las ciudades, aunque son muy sensibles a la contaminación electromagnética: hay que tener en cuenta que los objetos celestes suelen ser entre 6 y 12 veces menos brillantes en radio que los dispositivos de comunicación que usamos.

 

Veamos dos casos. Los teléfonos móviles son una fuente grave de contaminación de la señal que se recibe, pues un teléfono móvil en la Luna puede producir una señal de 1 Jy en la Tierra, mientras que un objeto celeste sólo produce una señal de 0,0001 Jy. Pero si es impresionante el ejemplo del móvil veamos otro que lo supera por completo: los satélites Iridium. Esta “constelación” de satélites encargados de la telefonía móvil de alcance planetario contaminan con una señal de 160 Jy. De este modo un radiotelescopio debe tener en cuenta el paso de uno de estos satélites dentro de su haz y evitarlo, pues de lo contrario la señal recogida será únicamente del satélites.


Intensidad

La intensidad es parámetro fundamental en la operativa del telescopio. Tomemos un elemento do (léase diferencial de o [omega]). Así definimos B como la intensidad en el elemento do. Ver el primer gráfico.

Así la función normalizada P(theta,phi) (llamada diagrama polar de potencia) es máxima en el cenit, y siendo la intensidad función de P, tenemos que vale:

donde B(theta,phi) es la intensidad del cielo.

Es más sencillo de entenderlo con un ejemplo. Supongamos un radiotelescopio con un haz de 5ºx20º, el cielo emitiendo a 10^(-21) W/m2/Hz/rad2 y una apertura efectiva de 36 m2. Teniendo en cuenta que 5ºx20º son 133º cuadrados y que un stereoradián son 3282º cuadrados, tenemos:
      w = 1/2 x A x B x o(h) = 1/2 x 36 x 10^(-21) x 133/3282 = 7,3×10(-22) W/Hz
donde o(h) es el tamaño angular del haz.

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