18 Dic / 2015

Los mares de la Luna y su historia

Si observamos una noche cualquiera al satélite de nuestro planeta observaremos fácilmente sobre su superficie áreas más oscuras. Estas extensas regiones de la Luna son denominadas marias o mares. A pesar de su nombre, nada tienen que ver con los mares y océanos terrestres. Algunos de estos mares son muy extensos. Por ejemplo, el mare Imbrium se extiende unos 1.500 kilómetros. En la imagen superior los encontraréis identificados. 
Los datos obtenidos a partir de muestras traídas por las misiones Apolo muestran que estas cuencas están cubiertas de lava oscura. El bombardeo asociado a las últimas etapas de formación de la Luna fue tan enérgico que el cuerpo estaba fundido hasta profundidades de varios cientos de kilómetros, formando un océano global de magma. Los materiales con menor densidad ascendieron hacia la superficie mientras que los más densos se hundieron. La tierras altas (que las puedes identificar donde no hay mares) contienen restos de estas tempranas rocas de baja densidad.

Este océano se enfrió entre hace 4.600 y 4.400 millones de años creando una superficie con materiales de baja densidad y pobres en hierro. Algunas de las rocas que formaron las tierras altas, conocidas como anortositas han sido datadas de hace 4.600 a 4.100 millones de años y fueron creadas a partir de magma creado en el interior lunar. Otras, conocidas como breccias y formadas a partir del ensamblado de rocas preexistentes a causa de impactos, están datadas entre hace 3.900 y 3.800 millones de años. Esto sugiere que en dicho periodo ocurrió alguna clase de cataclismo responsable de gran parte de la craterización de dichas tierras altas.
Este evento, conocido como el Bombardeo Intenso Tardío y que afecto a todo el Sistema Solar, dejó sobre la superficie cicatrices de enormes dimensiones, como el mare Nectaris (hace 3.920 millones de años) o el mare Imbrium (hace 3.850 millones de años). Justamente con la creación del mare Imbrium arrancó un nuevo periodo geológico en la Luna, denominado el periodo Ímbrico.
Se cree que tras la finalización del proceso de craterización exterior a causa de este bombardeo, comenzó un proceso interno de generación de calor como consecuencia del decaimiento radiactivo de elementos como el uranio o el torio, causando un periodo de vulcanismo comprendido entre hace 3.900 y 3.200 millones de años. Una vez finalizado se enfrío la superficie. Durante este proceso se rellenaron los mares y ante nuevos impactos (se estima que incluso hace tan sólo 1.000 millones de años) creadores de nuevas cuencas, el calor ocasionado causaba el afloramiento de lava dentro de las cuencas y que se esparcía cubriéndola antes de solidificarse. Esta forma “suave” de aflorar la lava fue la responsable de no ver las formas volcánicas clásicas observadas en la Tierra.
Sin embargo, esta actividad es la observada en la cara visible de la Luna. En la cara oculta las corteza lunar tiene mayor grosor y por lo tanto la lava tenía mayor dificultad para aflorar y formar mares. Tras el violento periodo inicial la Luna se enfrió y dado que es un cuerpo sin atmósfera que erosione la superficie, hoy en día podemos ser testigos indirectos de aquellos remotos tiempos.

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