Gracias al trabajo de la Fundación Juegaterapia, en el Hospital Gregorio Marañón se han inaugurado dos habitaciones “especiales y espaciales”, ya que simulan ser una estación lunar. El objetivo es que los pequeños ingresados en esta unidad de aislamiento tengan un entorno que desate su imaginación y les arranque una sonrisa para ayudarles a ellos, y a sus familias, a seguir luchando contra las enfermedades que padecen.
Un aplauso a la iniciativa.

No os podéis perder este vídeo de la ESA en el que explican claramente y para todos los públicos (que lo vean los niños, por favor) el final de la misión Rosetta. En él se explica qué es lo que va a ocurrir durante los dos próximos días. Desde Astrofísica y Física estaremos atentos a todas las novedades.
Pero este vídeo es sólo la parte final de una gran historia. ¿Queréis ver otros capítulos previos? Son realmente entrañables. Los encontraréis en este enlace.

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8 Sep / 2016

El viaje de Bennu


Si queréis comprender la importancia de la misión de la sonda OSIRIS-REx, no os podéis perder el vídeo que relata el viaje del asteroide Bennu.

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Crédito: ESO/M. Kornmesser
No cabe duda de que nos encontramos en un año de grandes descubrimientos y avances científicos: descubrimiento de las ondas gravitatorias,  llegada de la sonda Juno a Júpiter, despegue de ExoMars, una luna en torno a Makemake,…Y el pasado 24 de agosto, por fin, pudimos confirmar la existencia de un planeta potencialmente habitable orbitando a la estrella más cercana al Sol.
En este artículo repasaremos 10 cuestiones sobre este exoplaneta que todo el mundo debería conocer.

1.- ¿Quién descubrió a Próxima Centauri b?

“Pale Red Dot” es una búsqueda internacional para encontrar exoplanetas como la Tierra alrededor de la estrella más cercana a nosotros, Proxima Centauri. Utiliza el instrumento HARPS, instalado en el telescopio de 3,6 metros de ESO, en el Observatorio La Silla, así como las redes de telescopios LCOGT (Las Cumbres Observatory Global Telescope Network) y BOOTES (Burst Optical Observer and Transient Exploring System). Crédito: ESO/Pale Red Dot
El paso 24 de agosto se hizo oficial el descubrimiento de Próxima Centauri b (o para abreviar, Próxima b). Pero ya el pasado 12 de agosto se publicó en Der Spiegel la noticia del descubrimiento, lo que hizo que el rumor de la existencia del exoplaneta corriera por la red a la espera de la confirmación oficial.En 2013, Mikko Tuomi, encontró indicios de la existencia de Próxima b en datos de observación de archivo. Para confirmar el descubrimiento, el Observatorio Europeo de Sur (ESO) puso en marcha el proyecto Pale Red Dot (Pálido Punto Rojo) en enero de 2016. Entonces, los científicos, liderados por Guillem Anglada-Escudé de la Universidad Queen Mary de Londres, con la colaboración del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), analizaron datos tomados entre los años 2000 y 2014, comparándolos y analizándolos junto a datos tomados entre el 19 de enero y el 31 de marzo de 2016, dentro ya del proyecto Pale Red Dot.

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Crédito:

ESO/M. Kornmesser
El pasado día 15 de agosto, publiqué una entrada en el blog que recogía un rumor ampliamente expandido en la red: el descubrimiento de un planeta en torno a Próxima Centauri, la estrella más cercana al Sol.
Hoy ya podemos confirmar el hallazgo, aportando todavía más datos que han llevado a los astrónomos a deducir que dicho mundo posee condiciones de habitabilidad.
El planeta, nombrado como Próxima b, orbita a su estrella cada 11 días. Puede parecer una cifra llamativa, pero como Próxima Centauri es una estrella enana roja, su temperatura es más fría que la del Sol, por ello, el cuerpo recién descubierto podría ser también el más cercano en albergar vida, ya que su temperatura le permitiría conservar agua líquida en su superficie.

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Crédito: ESO

Buenos días, amigos astronómicos. Todavía tardaremos en comenzar nuestra actividad habitual en el blog. Tras la boda, nos fuimos de viaje y estuvimos de vacaciones, y todavía no hemos terminado la mudanza a nuestra nueva casa, por lo que seguimos sin tener Internet. Hoy os quería mandar un saludo para recordaros que seguimos aquí, con ganas de regresar a la actualidad astronómica. Son muchos los mensajes que me habéis dejado, y que una vez tengamos red en casa, contestaré uno a uno. ¡Lo prometo!

Pero claro, después de tanto tiempo, no sólo os voy a saludar. Ya que estamos conectados, no me voy a resistir a contaros una noticia publicada hoy mismo:

¿ Se ha encontrado un planeta similar a la Tierra alrededor de Próxima Centauri ?

Los astrónomos, a lo largo de los últimos años, han localizado varios planetas similares a la Tierra orbitando en torno a otras estrellas. Cuando decimos similares a la Tierra, hay que aclarar que hablamos de cuerpos de masas parecidas y que orbitan en la zona de habitabilidad de sus estrellas, no que sean mundos habitados como el nuestro. La zona de habitabilidad es aquella en la que un planeta podría poseer la temperatura adecuada para mantener agua líquida en su superficie.

Próxima Centauri es la estrella más cercana a nuestro Sistema Solar, siendo 4,25 años luz, los que nos separan de ella. Este astro forma parte de un sistema triple de estrellas, junto con Alfa Centauri A y B. Los astrónomos llevan muchos años estudiando este sistema con la esperanza de encontrar exoplanetas habitables en él, ya que de poder viajar a uno de estos mundos, sin duda, este sería el candidato perfecto. Por ello, los científicos quieren ser cautos, y aunque en los medios ya se puede leer la noticia de que se ha descubierto un planeta orbitando en la zona de habitabilidad de la estrella Próxima Centauri, todavía no se ha realizado un anuncio oficial por parte de los astrónomos encargados de dicha investigación.

Al parecer, a finales de agosto, podríamos tener una confirmación oficial de esta noticia. Pero hasta entonces podríamos pensar en las implicaciones que podría tener para nuestra comprensión de los mundos potencialmente habitables.

Más información en el enlace.

 

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Científicos del SwRI utilizaron esta vista en 3D de la capa de hielo polar en Marte para buscar signos de cambios climáticos. Al igual que en las vistas de perfil bidimensionales, la línea blanca destaca el nivel exacto de hielo donde se ha producido un cambio en el clima. En Marte, las transferencia de hielo del polo norte a las latitudes medias durante una edad de hielo, deja detrás de si una evidencia erosiva. La acumulación posterior por encima de la línea blanca, indica que la edad de hielo ha terminado.Crédito: Fritz Foss y Nathaniel Putzig

“Debido a que el clima de Marte sufre grandes oscilaciones por las variaciones en la inclinación de su eje, el hielo se distribuye de forma diferente en cada oscilación, es decir, veríamos a Marte diferente si pudiésemos contemplarlo en el pasado”, dijo Smith. “Por otra parte, como Marte no cuenta con océanos en la actualidad, representa un laboratorio en el que analizar también el clima terrestre en el pasado”.

Las mediciones detalladas del hielo muestran que se han acumulado 87.000 kilómetros cúbicos de hielo en los polos desde el final de la última edad de hielo, acaecida hace unos 370.000 años. La mayor parte de este material se ha acumulado en el Polo Norte de Marte. Este volumen es equivalente a una capa de 60 cm si extendemos el hielo sobre todo el planeta. Estos resultados proporcionan un medio para entender la historia de la acumulación de los depósitos polares en relación con los movimientos de Marte, como la excentricidad orbital, la inclinación del eje, y la rotación alrededor del Sol. Los resultados ayudarán a comprender el clima marciano a través del estudio de la acumulación del hielo en las latitudes medias durante los ciclos climáticos.

“El estudio de hielo en Marte también es importante para el futuro de la exploración humana del planeta rojo”, dijo Smith. “El agua será un recurso crítico para un puesto en Marte.”

Más información en el enlace.

[Artículo cedido por Astrofísica y Física]

 

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El uso de imágenes bidimensionales recogidas por el radar de MRO muestran las evidencias de una edad de hielo en Marte. Las capas superiores de 100 a 300 metros muestran un cambio marcado en las propiedades entre una edad de hielo y un periodo interglaciar. En los cuadros resaltados las capas por debajo de la línea azul muestran una migración en espiral hacia la izquierda (líneas amarillas y naranjas). Por encima de la línea azul, esas características desaparecen o cambian de dirección de migración, una indicación de que se producen cambios en las tasas de acumulación y en los patrones de vientos asociados a los cambios climáticos. En otras regiones del casquete polar, la línea azul se asocia con una erosión generalizada, un evento que se corresponde con una edad de hielo. Crédito: Instituto de Investigación del Suroeste

Utilizando los datos de radar aportados por la Mars Reconnaissance Orbiter (MRO) de la NASA, un equipo de científicos del Instituto de Investigación del Suroeste (Southwest Research Institute), han encontrado evidencias de una edad de hielo registrada en los depósitos polares de Marte.

1_1_planeta-marte-hdLas edades de hielo en Marte son causadas por fenómenos similares a los que desembocan las edades de hielo terrestres: cambios cíclicos en la órbita y en la inclinación del planeta que provocan variaciones en la cantidad de radiación solar que llega a cada latitud del cuerpo.

“Hemos encontrado una acumulación de hielo, entre los 100 a 300 metros superiores de la capa polar, que se produjo con una aceleración mayor”, comentó el Dr. Isaac Smith, un investigador postdoctoral del SwR. “Las observaciones de radar de la capa de hielo proporcionan una historia detallada de la acumulación de hielo y la erosión asociada con el cambio climático.”

Como la Tierra, Marte experimenta ciclos anuales de rotación y de estaciones, así como ciclos más largos, que influyen en la distribución del hielo. Sin embargo, estos ciclos más largos pueden ser más pronunciados en Marte. Esto se debe a que la inclinación del planeta rojo cambia sustancialmente, unos 60º, en escalas de tiempo de cientos a miles de millones de años. En comparación, la inclinación terrestre varía tan sólo 2º en el mismo periodo. En Marte, esta mayor variabilidad determina la cantidad de luz solar que llega a un punto dado de la superficie, y por lo tanto, afecta a la estabilidad del hielo en todas las latitudes.

Más información en el enlace.

[Artículo cedido por Astrofísica y Física]

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Hi’iaka Montes. Crédito: NASA/JPL/University of Arizona

“Las fuerzas de compresión de profundidad en la corteza son increíblemente altas”, dijo McKinnon. “Cuando estas fallas rompen la superficie, esas fuerzas se liberan, y producen tensión en todo su entorno, proporcionando una vía para que se produzca una erupción”. El modelo también podría explicar por qué las montañas están asociadas a depresiones pocos profundas e irregulares conocidas como patera. “Cuanto el estrés tectónico cambia el ambiente, puede formarse una cámara de magma en el nivel medio de la corteza, que posteriormente llega a la superficie a través de la falla. Entonces, la corteza que hay encima de la cámara colapsa dando lugar a la formación de la patera”.

El modelo también podría explicar algunas de las características tectónicas observadas que parecen “separar a las montañas”, e incluso la correlación entre montañas y volcanes de la luna.

El peso de la lava provoca que la corteza profunda sufra una compresión y que aumente de temperatura. A su vez, este calentamiento de temperatura provoca que las rocas se expandan, y como no hay espacio suficiente para su expansión, se vuelve a producir más fuerzas de compresión. Los volcanes en erupción disipan parte de ese calor, reduciendo las tensiones térmicas bajo ellos, lo que también reduce la posibilidad de la formación de montañas. Pero si se detiene el vulcanismo, la corteza se caliente, aumentan las tensiones térmicas, y la formación de montañas es más probable.

“Es un nuevo mecanismo de formación de la montaña, que no vemos en otros lugares del Sistema Solar”, dijo McKinnon.

“El mismo tipo de cosas podrían haber ocurrido en la Tierra, cuando era muy joven y se encontraba totalmente cubierta por un océano poco profundo”, dijo McKinnon.

“Debido a que todavía había una gran cantidad de actividad volcánica, podrían haber estallado a través del océano generando así las primeras tierras emergentes en la Tierra”, dijo McKinnon.

Así Io podría ser un portal del tiempo a la Tierra primitiva.

Más información en el enlace.

[Artículo cedido por Astrofísica y Física]

 

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Crédito: NASA/JPL/University of Arizona

Las montañas no son lo primero en lo que nos fijamos cuando observamos a la luna Io de Júpiter. Este pequeño satélite, famoso por sus más de 400 volcanes activos, es un mundo bañado por la lava. Pero a parte de estos volcanes, existen otras montañas que no se parecen nada a ellos.

Además, también son diferentes a las montañas de nuestro mundo. Las montañas de Io son picos aislados que sobresalen de la nada. Desde el espacio se ven más bien como los chips de chocolate de una galleta.

Para los geofísicos planetarios como William McKinnon, profesor de ciencias terrestres y planetarias en la Universidad de Washington, las montañas de Io son un intrigante rompecabezas. ¿Cómo se han formado?

Como la superficie de Io es joven debido a su continua actividad volcánica, no es fácil poder estudiar la historia geológica de la luna mediante las observaciones visuales, por lo que los científicos tienen que realizar diferentes simulaciones para resolver el problema.

“Los científicos han pensados durante mucho tiempo que las montañas de Io podrían deberse a las continuas erupciones en toda la luna”, comentó McKinnon. ” Esta lava arrojada sobre la superficie genera un empuje hacia abajo debido a su peso, por lo que se activan fuerzas de compresión que aumentan con la profundidad”.

McKinnon y su antiguo alumno, Paul Schenk, escribieron un artículo que explica esta hipótesis en 2001.

El experimento numérico descrito en la revista Nature Geoscience prueba esta hipótesis mediante una simulación. “La gente ha estado comprimiendo los interiores planetarios sin límite para ver qué ocurre”, comenta McKinnon, “pero nosotros aplicamos la compresión de manera diferente porque en Io la compresión aumenta con la profundidad, la superficie no está comprimida. Pensamos que podríamos imitar esto biselando los bordes de una caja, comprimiéndola como harías con un acordeón.

Las simulaciones demuestran que la tensión se localiza en una fractura individual, o falla, que empieza a gran profundidad en la litosfera y rasga a través de la roca hasta alcanzar la superficie. Cuando alcanza la superficie de hecho sigue, formando un acantilado y estirando la superficie del bloque que queda encima.

“Es una sencilla demostración de cómo puede funcionar esto realmente”, añade McKinnon.
Así se podría explicar, por ejemplo, por qué hay erupciones recientes cerca de las montañas.

Más información en el enlace.

[Artículo cedido por Astrofísica y Física]