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El día 8, además de observar la Luna y hacer un time-lapse del atardecer, Verónica Casanova y yo nos animamos a intentar pillar algún objeto más de cielo profundo, aunque por desgracia la actividad cercana de una cosechadora era tan molesta que nos obligo a finalizar la sesión fotográfica pronto. Aún así, pudimos hacer algo. Aquí una fotografía del Doble cúmulo de Perseo. Cámara Canon EOS500D a 3200ISO y objetivo de 250mm. Es un apilado de 6 imágenes de 2 segundos cada una y 7 darks.

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La Luna pasando por Cáncer. Stellarium

Aquí os hacemos una sencilla propuesta observacional. Esta noche puedes observar la Luna en la constelación de Cáncer. Su situación la podéis ver en la imagen superior. Podéis realizar un paseo rápido. Comenzamos observando la Luna. Podemos hacerlo con prismático o si tenéis un telescopio, primero a pocos aumentos disfrutando de la imagen completa de nuestro satélite, y posteriormente a mayores aumentos para estudiar en detalle la zona del terminador y el contraste de sombras (Podéis ver algunos dibujos en fjsevilla.com). Dada la avanzada edad de la fase lunar, os recomiendo usar filtro lunar para reducir el brillo.

Subiendo un poco al noreste, nos detenemos en el cúmulo abierto M44, más conocido como El Pesebre. Se trata de un cúmulo fácil de observar con prismáticos y cuyo componente más brillante tiene una magnitud de +6,3. Situado a 577 años luz de nuestro planeta, está formado por unas 50 estrellas.

Ahora tirando hacia sureste encontraréis otro cúmulo abierto: M67. Este otro cúmulo os resultará más difícil de observar pues los componentes más brillantes son de la magnitud +10. Dada la proximida de la Luna os recomiendo usar telescopio. Está situado a 2.500 años luz y está formado por unas 200 estrellas.

 

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Trayectoria del asteroide. Imagen de Stellarium

A partir de mañana día 2 de marzo, y hasta el próximo día 4, el asteroide 27 Euterpe cruzará visualmente por delante de cúmulo abierto M35, situado en la constelación de Géminis. El asteroide tiene una magnitud visual próxima a la +10,5, por lo que aquellos que deseen observar el paso necesitarán usar un telescopio. No obstante, debido al brillo del asteroide, es probable que se confunda con otras estrellas del cúmulo, por lo que la mejor manera de detectarlo será mediante fotografías, repitiéndolas durante estos días y comparándolas, para detectar al “intruso”.

La máxima aproximación (a 2′) al centro del cúmulo ocurrirá el día 3 a las 20h TU. En la imagen superior se muestra la trayectoria del asteroide, mientras que en la inferior, la situación del cúmulo en el firmamento.

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Situación de M35. Imagen de Stellarium

Crédito: ESO

Las estrellas que se ven en esta nueva imagen del ESO pertenecen al cúmulo abierto conocido como IC 4651, situado en la Vía Láctea, en la constelación de Ara (el altar), a unos 3.000 años luz de la Tierra. El cúmulo tiene unos 1.700 millones de años de edad -de mediana edad para los valores típicos de cúmulos abiertos-. IC 4651 fue descubierto por Solon Bailey, quien fue pionero en el establecimiento de observatorios en lugares altos y secos de los Andes, y fue catalogado en 1896 por astrónomo John Louis Emil Dreyer.
La Vía Láctea es conocida por contener cerca de mil de estos cúmulos abiertos, aunque se piensa que existen más, y muchos han sido estudiados en detalle. Observaciones de los cúmulos abiertos como este han mejorado nuestro conocimiento de la formación y evolución de la Vía Láctea y de las estrellas individuales contenidas en ellos. También permiten a los astrónomos testear sus modelos de evolución estelar.

Las estrellas de IC 4651 se formaron aproximadamente al mismo tiempo y a partir de la misma nube de gas. Estas estrellas están ligadas muy débilmente por su atracción gravitatoria mutua y por el gas existente entre ellas. Dado que las estrellas del cúmulo interacturán con otros cúmulos y nubes de gas existentes en la galaxia, y el gas existente entre las estrellas es también empleado en la formación de nuevas estrellas, la estructura del cúmulo cambia. Puntualmente, la masa sobrante del cúmulo es suficientemente pequeña, permitiendo que las estrellas puedan escapar. Observaciones recientes de IC 4651 muestran que el cúmulo contiene una masa de 630 veces la del Sol y se piensa que inicialmente contenía al menos 8.300 estrella, con una masa total 5.300 veces superior a la del Sol.
Como este cúmulo es relativamente viejo, parte de su masa perdida será en la formación de las estrellas más masivas del cúmulo, las cuales ya habrá alcanzado el final de sus vidas e incluso explotado como supernovas. Sin embargo, la mayor parte de las estrellas que no se ven no han muerto, simplemente se han desplazado. Estarán alejadas del cúmulo a medida que pasar por pesadas nubes de gas o tienen encuentro con cúmulos vecinos, o simplemente han abandonado el cúmulo.
Una fracción de estas estrellas perdidas puede estar aun gravitacionalmente vinculada al cúmulo y orbitándolo a gran distancia. Las estrellas que quedan acabaran abandonando el cúmulo y uniéndose a otros, o encontrarán algún lugar dentro de la estructura de la propia Vía Láctea. El Sol probablemente formó parte en el pasado de un cúmulo similar a IC 4651, hasta que gradualmente se separó.
Esta imagen fue tomada usando el Wide Field Imager. Esta cámara está permanentemente instalada en el telescopio MPG/ESO de 2,2 metros situado en el Observatorio de La Silla (Chile). Contiene varios detectores CCD con un total de 67 millones de píxeles y puede observar un área tan extensa como la Luna llena. El instrumento permite hacer observaciones en luz visible e infrarrojo cercano, y tiene disponibles hasta 40 filtros. Para esta imagen únicamente fueron usados tres de dichos filtros.
Fuente de la noticia: ESO

Crédito: NASA/CXC/SAO and A. Romanowsky

Un equipo internacional de astrónomos liderados por Duncan Forbes (Swinburne University of Technology), usando un nuevo método de datación, determinaron que la edad de los cúmulos globulares antiguos eran 12.500 y 11.500 millones de años. Con ello se piensa que son ligeramente más jóvenes de lo pensado previamente.
Así, los cúmulos se formaron entre 1.200 y 2.200 millones de años después del Big Bang y lograron sobrevivir a la conocida como reoinización cósmica, momento en el cual una enorme cantidad de radiación ultravioleta bañaba el Universo. Para la investigación usaron el espectrógrafo multi-objeto DEIMOS acoplado al telescopio Keck II.
Se puede ampliar información en el artículo “Fossil star clusters reveal their age” de Phys.org.

Crédito: NASA/ESA/HST

Esta magnífica fotografía ha sido tomada por el Telescopio Espacial Hubble (HST) de la NASA/ESA. Se trata del cúmulo Quíntuple, situado en la constelación de Sagitario, a 26.000 años luz de la Tierra y una masa de 10.000 masas solares. Se encuentra muy próximo al centro galáctico, tan sólo 100 años luz. Por ello, fue bastante complicado su descubrimiento. Los primeros indicios de su existencia se tuvieron en 1983 y finalmente fue descubierto en 1990 a través de observaciones en el infrarrojo, que permiten la observación de objetos ocultos en el visible por el polvo interestelar, abundante en la región central de la galaxia.
Este cúmulo contiene dos estrellas variables azules inusualmente raras. Una de ellas, denominada estrella pistola, por la forma de la nebulosa que ilumina, es una de las estrellas más brillantes de la galaxia y probablemente acabe explotando como supernova en un plazo no superior a tres millones de años. La otra, V4650 Sgr, no es tan popular como la estrella pistola, pero también es notable.

Además, este cúmulo también contiene gran cantidad de estrellas supergigantes rojas, que han permitido estimar la edad promedio del cúmulo en 4,8 millones de años. 
Se puede ampliar información en el artículo “Image: Hubble uncovering the secrets of the Quintuplet Cluster” de Phys.org.
14 Jun / 2015

Johnsy y Scheila

– ¿Johnsy?
La noche ya había caído. De todos modos, la luz que iluminaba Valladolid, también iluminaba el cielo nocturno. No se podía leer el Sky Atlas sin la linterna, pero forzando la vista, algo se podía distinguir.
– ¡Un día de estos tropezaré contigo!
El equipo estaba montado y la cámara CCD llevaba un rato encendida y conectada al ordenador. La pantalla mostraba una imagen negra. Poco a poco ya se distinguía Escorpio sobre las viviendas que tenía en frente nuestro. Había que comenzar a buscar el cúmulo globular M80, de lo contrarío no tendría tiempo suficiente para la observación.
La noche era agradable. No hacía frío, lo que se agradecía.
– Ummm, un día de estos tendré que cambiar la montura.
Johnsy me observaba desde detrás de una pata del trípode. Buscar objetos con el eje de declinación averiado era cuanto menos molesto.
– ¡Hombre! ¡Aquí apareces! ¿De vuelta de cenar?
A Johnsy, como a todos los gatos, le gusta enterarse de todo lo que ocurre a su alrededor. Y esta noche no iba a ser menos.
Ya tenía centrada la estrella Antares en el buscador, un poco más, y… ¡ya está! La cámara CCD estaba apuntando al campo de M80. Al refrescar la imagen apareció como una bola que se difuminaba hacia los bordes. ¡Qué suerte! Ahora a conectar el motor de seguimiento.
– Johnsy, esta noche toca observar a un asteroide.
El asteroide 596 Scheila pasaría visualmente cerca del cúmulo globular M80. Realmente la observación no aportaría ningún dato sobre el asteroide, y mucho menos con el equipo que tengo, pero era muy bonito ver como en pocas horas el asteroide se vería moverse usando como referencia un objeto tan destacado como M80.
El asteroide Scheila se hizo popular a cuenta de las observaciones realizadas a finales de 2010, en las cuales mostraba un brillo más alto de lo habitual, además de una cola que recordaba a los cometas. Posteriormente se estimó que la coma podría haber sido causada por una colisión con un objeto cuyo  tamaño sería de 60 a 180 metros.
– ¿Sabías que se estima que hay casi un millón de asteroides con un diámetro superior a un kilómetro?
Johnsy me observaba con sus grandes ojos. Sabía que no me entendía, pero esa noche era quien me acompañaba…
y le había tocado.
– Pues si. Y ya no hablemos de aquellos que tienen diámetros menores.
Los asteroides principalmente se agrupan en cuatro grupos. Los más conocidos eran los situados entre Marte y Júpiter, el popular Cinturón de Asteroides. Están situados entre 2 y 3,5 unidades astronómicas del Sol, y algunos tardan seis años en completar su órbita. El primero en ser descubierto, hace más de 200 años, fue Ceres.
– Pero Ceres ya no es un asteroide. Ahora es un planeta enano, como Plutón. ¡Con lo que me costó observar Plutón para poder decir que había observado todos los planetas!
Cuando volví la mirada a la pantalla vi como perdía M80.
– ¡Johnsy!
Definitivamente necesito una montura más robusta.
Volví a centrar M80. Ahí estaba.
Justo debajo de M80 se veía un punto débil. Donde se esperaba.
– ¡Mira!
Johnsy se sobresaltó.
– Habrá que observar por lo menos un par de horas.
Ahora gracias a la misión Dawn de la NASA, otro cuerpo de este cinturón comienza a ser conocido mejor. Se trata de Vesta, el cuarto en ser descubierto y con más de 500 kilómetros de diámetro. Y no olvidemos a Palas, el segundo en ser descubierto y ligeramente mayor que Vesta. Levantando un gráfico donde se representase la cantidad de asteroides del Cinturón con respecto a su distancia, descubriríamos unos vacíos, denominados huecos de Kickwood. Estos vacíos son causados por un efecto de resonancia orbital con Júpiter.
Había pasado un buen rato y comenzaba a refrescar. Era evidente que el puntito debajo de M80 era Scheila, se había desplazado en este tiempo.
– Pero no todos los asteroides están entre Marte y Júpiter. ¡No, no, no!
Efectivamente, existen más grupos de asteroides. Otro de los grupos muy conocidos son los NEA, o Asteroides Cercanos a la Tierra. Estos asteroides tienen órbitas próximas a nuestro planeta, y algunos de ellos podrían llegar a representar una amenaza para nosotros, al poder colisionar con la Tierra.
-Por cierto Johnsy, este año no dejan de hablar del fin de mundo. Tú ni caso.
Era evidente que Johnsy no se preocupaba.
Estos asteroides, además se clasificaban según sus características orbitales en asteroides de tipo Amor, Atón y Apolo.
Otro grupo de asteroides muy conocidos son los troyanos. Los troyanos se encuentran situados en los puntos de Lagrange de la órbita de un planeta: bien sesenta grados por delante o por  detrás. La mayor parte se concentran sobre la órbita de Júpiter, pero también se han descubierto asteroides troyanos sobre las órbitas de otros planetas.
El cuarto grupo de asteroides, son los llamados Centauros. Es una familia de asteroides cuyos miembros están situados generalmente entre Júpiter y Neptuno, y cuyas órbitas parecen ser inestables en periodos largos de tiempo. Algunas teorías apuntan a que podrían ser cuerpos expulsados del Cinturón de Kuiper. De esta familia el mayor es  Chariklo, si bien el más popular es Quirón, que posee  la doble categoría de asteroide y cometa, por presentar características comunes a ambos tipos de cuerpos.
Habían pasado ya dos horas. El cansancio y el frío comenzaban a hacer mella. En las últimas imágenes era muy evidente el movimiento de Scheila en las proximidades de M80.
– Creo que es hora de comenzar a recoger.
Entonces descubrí que Johnsy ya se había quedado dormido, aunque esto era relativo. Johnsy tenía cierta similitud con el gato de Schrödinger: a la vez estaba dormido y estaba vigilando. No quería molestarle, bastante me había aguantado. Apagué el ordenador, recogí un poco la terraza y me fui a la cama. Mañana revisaría con más atención las imágenes.
– Descansa, chiquitín.

 

Cúmulo 47 Tucanae. Crédito: NASA,ESA y el Hubble Heritage (STScI/AURA)-ESA/Hubble 

Una investigación liderada por Jeremy Heyl (British Columbia University -UBC-) y publicada en Astrophysical Journal revela la migración de estrellas enanas blancas desde el centro de un cúmulo globular hacia su periferia, una región menos poblada por estrellas. Las observaciones del cúmulo globular objeto de estudio, 47 Tucanae (situado a unos 16.700 años luz) han sido realizadas usando la Wide Field Camera 3 del Telescopio Espacial Hubble de la NASA en longitudes de onda ultravioleta, imposibles de realizar desde observatorios terrestres debido a la absorción de dicha radiación electromagnética por parte de la atmósfera.
Según el estudio, dicha migración sería debida a tirones gravitaciones ocurridos entre las estrellas del cúmulo. De este modo las estrellas más pequeñas y de menor masa -en este caso, las enanas blancas-, robarían parte del momento de las estrellas mayores. Las estrellas más grandes al perder momento, frenarían su movimiento propio y comenzarían a desplazarse hacia el centro más denso. Por el contrario, las estrellas enanas blancas al ganar momento, aumentarían su velocidad y escaparían progresivamente hacia la periferia.

Los investigadores estiman que el tiempo necesario para que una enana blanca escape de la región central y llegue a la periferia es del orden de unos cientos de millones de años.
Se puede ampliar información en el artículo “Hubble catches a stellar exodus in action” de Phys.org.
Crédito: ESO/WFI(Optical);MPIfR/ESO/APEX/A.Weiss et al.(Submillimetre);NASA/CXC/CfA/R.Kraft et al.(X-ray)

Un equipo de investigadores liderados por Matt Taylor y Thomas Puzia (Universidad Pontificia Católica de Santiago, Chile) ha publicado su interesante trabajo de investigación sobre cúmulos globulares, donde presentan los resultados de estudiar 125 cúmulos globulares de la gigante galaxia Centaurus A (NGC 5128). Esta galaxia contiene unos 2.000 cúmulos globulares, la mayoría de ellos más brillantes que los aproximadamente 150 conocidos en nuestra galaxia, la Vía Láctea.
Los cúmulos globulares con enormes conglomerados de miles de estrellas que orbitan las galaxias y están entre los objetos más viejos que se conocen. Usando el instrumento FLAMES del telescopio VLT (Paranal, Chile) han estudiado para los 125 cúmulos globulares su masa, y la han comparado con el brillo esperado. Así, han logrado encontrar varios que son varias veces más masivos de lo previsto en función de su brillo.

Varias posibles explicaciones podrían darse a lo observado, como la presencia de un agujero negro masivo o estrellas negras nos observadas hasta ahora, pero una que podría ser factible sería una cantidad muy superior en materia oscura respecto a otros cúmulos. De ser así, estos cúmulos podrían constituir una nueva clase de cúmulo globular.
Se puede ampliar información en el artículo “VLT discovers new kind of globular star cluster” de Phys.org.
13 Abr / 2015

El Pesebre. M44

La propuesta de observación para estas noches sin Luna es el cúmulo abierto de “El Pesebre” M44, en Cáncer. Se trata de un objeto no puntual que puede advertirse a simple vista en cielos oscuros y que ya era conocido y citado por los astrónomos en la antigüedad (Praesepe), y también los de la antigua astronomía china que se referían a este objeto como “El Montón de Cadáveres”. Los anglosajones se refieren a este objeto como el “Enjambre” o la “Colmena” (Beehive)
El astrónomo jesuita alemán Christopher Clavius (1538 – 1612), profesor de matemáticas de Galileo y uno de los artífices de la reforma del calendario gregoriano, se interesó y describió este objeto observándolo con un telescopio. Charles Messier lo utilizó para cerrar la primera parte de su catálogo registrándolo con el número 44. En el Nuevo Catálogo General (NGC) aparece con el número 2632.
Podemos localizar M44 fácilmente en la tenue constelación de Cáncer, entre sus estrellas Asellus Borealis y Asellus Australis, (Gamma y Delta Cnc)
Por su gran tamaño aparente, 1,5 grados, la mejor manera de observar M44 es con prismáticos. y a través de ellos podemos ver 15 estrellas de magnitudes entre 6.3 – 7.5, las más brillantes, y  otro tanto de estrellas entre 8.0 – 8.7.
FICHA
NGC 2632 | M  44 | nombre: “El Pesebre” | Tipo de objeto: Cúmulo Abierto | Clasificación: II 2 m  
Constelación: CNC  Posición (J2000) Ascensión Recta: 08h 39m 57.2s  | Declinación: +19º 40′ 21″
Tamaño aparente: 95 minutos de arco en su eje mayor
53 estrellas con movimiento propio común | La estrella mas brillante, Épsilon Cnc, es de magnitud 6.3
Un cúmulo abierto es una agrupación estelar que reúne estrellas formadas en una misma nube molecular, dispersas en una estructura reconocible pero desigual y asimétrica. Las estrellas de un cúmulo abierto están ligeramente ligadas gravitacionalmente. Es habitual encontrar estos objetos en el plano de la Vía Láctea
Las estrellas en un cúmulo abierto están tan cerca unas de otras, que prácticamente se encuentran a la misma distancia de la Tierra. Aunque exactamente cada una de ellas no esté a la misma distancia de nosotros y su separación angular relativa es evidente, están tan alejadas de nosotros que esa diferencia de distancia apenas tiene transcendencia. El considerar que las estrellas de un cúmulo están a una misma distancia proporciona a los astrónomos una muestra de estrellas en la que se puede analizar la luminosidad intrínseca de cada una de ellas. Estrellas de brillo diferente pero a una misma distancia respecto a nosotros evidencian masas y tamaños diferentes, y sugieren fases de su proceso evolutivo diferentes. Un cúmulo estelar es una instantánea en el tiempo que contiene estrellas en cada una de sus diferentes fases de sus vidas, lo que permite inferir aspectos generales de cómo se desarrolla la vida de las estrellas.

[Josean  Carrasco. Presidente de la Asociación Astronómica Izarbe de San Sebastián]