Concepción artística de un exoplaneta (HD 149026 b). Crédito: NASA

Una sorprendente hipótesis sobre exoplanetas ha sido publicada el pasado 8 de diciembre en Physical Review D: exoplanetas de materia oscura. La nueva hipótesis, cuyos autores son Laura Tolós (IEEC) y Juergen Schaffner-Bielich (Universidad de Frankfurt), proponer que podrían existir exoplanetas muy compactos formados de materia oscura, con masas similares a la Tierra o Júpiter, pero cuyo diámetros variarían entre unas decenas a centenas de kilómetros.
Mientras que su interior estaría formado de materia oscura, el exterior estaría constituido de materia ordinaria capturada de estrellas enanas blancas o estrellas de neutrones. La formación del exoplaneta partiría de la captura por atracción gravitatoria de grumos de materia oscura formada durante el Big Bang.

Su observación sería muy complicada por lo reducido de su tamaño y posiblemente habría que recurrir a técnicas como las lentes gravitatorias para tener alguna posibilidad. 
Se puede ampliar información el artículo “Dark compact planets” de Physical Review D.

Cometa 67P. Crédito: ESA/Rosetta/MPS for OSIRIS Team MPS/UPD/LAM/IAA/SSO/INTA/UPM/DASP/IDA 

Ha sido publicada una nueva imagen del cometa 67P/Churyumov–Gerasimenko. Se trata de una imagen tomada con la cámara de ángulo estrecho OSIRIS a bordo de Rosetta. Fue tomada el pasado 31 de diciembre de 2015, cuando Rosetta se encontraba a 79,6 kilómetros del núcleo del cometa. La escala es de 1,44 metros por píxel.

Fuente de la imagen: ESA

Crédito: Chinese National Space Administration/China Central Television

El rover lunar Yutu, parte la misión Chang’e-3 de China (lanzada en 2013), ha encontrado rocas volcánicas distintas a las encontradas por las misiones Apolo (EEUU) y Luna (URSS) en los años 70. El rover, que se encuentra en el Mare Imbrium, ha excavado en un cráter de impacto cercano denominado Zi Wei.
Según se publica en Nature Communications, el análisis de las muestras ha encontrado que se trata de un basalto lunar desconocido, con concentraciones intermedias de titanio, y rico en hierro. Por contra, las muestras tomadas en las misiones Apolo y Luna mostraban niveles bajos de titanio. Además la edad de las rocas es menor, datándose en unos 3.000 millones de años de antigüedad.
Se puede ampliar información el artículo “Chinese rover analyzes moon rocks: First new ‘ground truth’ in 40 years” de Phys.org.
Crédito: NASA

Se están publicando nuevos resultados de los datos recogidos por la misión Dawn en órbita alrededor del planeta enano Ceres. Uno de ellos es el publicado en Nature por un equipo internacional liderado por Andreas Nathues. Según estos resultados las manchas brillantes observadas en Ceres serían sales de magnesio, en concreto sulfatos de magnesio hidratados. Se han observado más de 130 puntos brillantes que aparecen sobre todo en cráteres de impacto.
También otro de los nuevos hallazgos está relacionado con el cráter Occator, de 90 kilómetros de diámetro y 4 de profundidad. Este cráter contendría un pozo central cubierto de material brillante con evidencias de procesos de sublimación de hielo de agua.

Finalmente también se está barajando la posibilidad del posible lugar de creación del planeta enano. Otro estudio de otro equipo de investigadores liderado por María Cristina De Sanctis (Instituto Astrofísico y de Planetología Espacial de Roma, Italia) y publicado en Nature indica que el amoniaco (NH3) incorporado en Ceres se pudo formar en reacciones con las arcillas durante la formación del cuerpo. Dado que el amoniaco es estable únicamente bajas temperaturas, propias del sistema solar exterior, en dicha región o bien se formó, o bien los fragmentos que lo formaron tienen su origen allí.
Se puede ampliar información el artículo “New Clues to Ceres’ Bright Spots and Origins” del JPL.
Crédito: NASA, ESA and the Hubble Heritage Team (STScI/AURA)

Se han publicado en Nature nuevos datos sobre el microquásar conocido como M81 ULS-1, situado en la galaxia espiral M81, a 13 millones de años luz de la Vía Láctea. Estos nuevos datos, tomados con el Gran Telescopio Canarias (GTC) complementarían los recogidos con el telescopio Keck (Hawaii) en el año 2010.
Un microquásar es un sistema estelar binario, donde uno de los componentes sería una estrella normal, pero muy masiva, mientras que el otro sería un objeto compacto (por ejemplo una enana blanca o un agujero negro). Estos sistemas tienen alrededor un disco de acreción, jets relativistas en direcciones opuestas y emitirían radiación en longitudes de onda de radio.

Una de las particularidades de M81 ULS-1 radicaría que con características similares únicamente se conoce otro, conocido como SS433 y que fue descubierto en el año 1973. En base a los datos recogidos con GTC de M81 ULS-1, el segundo componente sería un agujero negro.
De confirmarse que así es, se trataría de un agujero negro super-acretante, que superaría el denominado límite de Eddington, el cual establece la máxima tasa de acreción.
Se puede ampliar información el artículo “Relativistic baryonic jets from an ultraluminous supersoft X-ray source” de arXiv.org.
Crédito: Goddard Space Flight Center de la NASA

Los investigadores de la misión MMS (Magnetospheric MultiScale) de la NASA han presentado el pasado 17 de diciembre los primeros resultados durante la última reunión de la American Geophysical Union (AGU). Según los datos recogidos en los primeros cuatro meses, los investigadores consideran muy prometedores los resultados que podría aportar la misión a lo largo de su vida (unos 10 años), aportando grandes avances en el conocimiento de fenómenos como la reconexión magnética.
La misión, lanzada en 2015, está situada entre los límites del campo magnético terrestre (magnetosfera). En estos momentos se encuentra en el lado diurno de la magnetopausa, y posteriormente se dirigirá hacia el lado nocturno. Sus medidas serán importantes para comprender el entorno espacial de nuestro planeta.

Por un lado, el conjunto de instrumentos FIELDS está realizando estudios de gran precisión de los campos magnéticos y fenómenos de reconexión magnética usando seis sensores de gran precisión y que trabajan en conjunto para formar una imagen 3D. Por otro lado también se han presentado datos, recogidos con los instrumentos FEEPS (Fly’s Eye Energetic Particle Sensor) y el Energetic Ion Spectometer, sobre como las partículas escapan de la Tierra y se unen al medio interestelar.
Se puede ampliar información en el artículo “MMS mission delivers promising initial results” de Phys.org

Marte. Crédito: NASA, ESA, and The Hubble Heritage Team (STScI/AURA)

Un equipo internacional de investigadores, entre los que se encuentran miembros de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), han desarrollo un nuevo modelo para calcular el flujo de radiación solar que llega a la superficie del planeta rojo. El modelo cubre latitudes entre 30º norte y 30º sur de Marte. También tiene en cuenta diferentes longitudes de onda del espectro solar y las concentraciones de polvo en la atmósfera (desde una concentración nula hasta el máximo de opacidad medido por Opportunity). Tener en cuenta el polvo es fundamental debido a que tiene gran impacto tanto en la absorción como dispersión de la luz solar. 
Este modelo está dentro del MetNet (Meteorological Network), cuyo objetivo es instalar en el futuro estaciones de observación en Marte. Uno de los instrumentos beneficiados del modelo será MetSIS, pero también servirá para otros instrumentos, como por ejemplo el REMS del Curiosity. 
Se puede ampliar información en “Introduction to the Mars MetNet Mission” de MetNet.
Galaxia M31. Crédito: NASA/JPL-Caltech

Un equipo de investigadores del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA), liderado por Xuan Fang, ha presentado los resultados de una investigación de nebulosas planetarias en la cercana galaxia de Andrómeda (M31), situada a 2,2 millones de años luz de nuestro planeta y que resulta visible a simple vista en cielos oscuros.
Las nebulosas planetarias son el resultado de las últimas etapas en la vida de estrellas similares al Sol. Cuando la estrella no puede continuar realizando más procesos de fusión nuclear en su núcleo, pierde al espacio sus capas más externas, formando la nebulosa planetaria, mientras que el núcleo forma lo que se conoce como una estrella enana blanca.

Para el estudio los investigadores del IAA han empleado en Gran Telescopio Canarias (GTC), que les ha permitido estudiar en detalle las dos principales subestructuras de M31, conocidas como el espolón del norte y la corriente gigante. Ambas fueros descubiertas hace poco más de una década y se cree que son producto de la interacción con otras galaxias cercanas.
En concreto se han estudiado siete nebulosas planetarias y tal como se sospechaba, se ha observado que tienen movimientos parecidos y abundancias químicas similares, lo que sería indicador de un origen común, probablemente una galaxia satélite conocida como M32. Usando unos prismáticos M32 es fácilmente observable en las inmediaciones de M31.
Se puede ampliar información en “History of Andromeda galaxy studied through stellar remains” de Phys.org.
Concepción artística. Crédito: NASA/Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics/D.Aguilar

CARMENES ya está preparado para buscar exoplanetas de tipo terrestre y situados en la zona de habitabilidad alrededor de otras estrellas. Creado a partir de un consorcio de instituciones españolas y alemanas, operará en el telescopio de 3,5 metros de Calar Alto.
El estudio se centrará en estrellas enanas rojas (tipo M), que tienen menor masa y por lo tanto el efecto gravitatorio ejercido por los planetas que las rodean es más palpable. Este tipo de estrellas es idóneo para CARMENES pues no sólo emiten radiación principalmente en el visible, también lo hacen en el infrarrojo. Se han garantizado para el proyecto un mínimo de 600 noches de observación.
Se puede ampliar información en “CARMENES: searching for exoplanets and much more” de SAO/NASA ADS Astronomy Abstract Service.

Crédito: Wikipedia/Julian Williams

La presentación de los últimos resultados de los experimentos ATLAS y CMS del LHC ha sorprendido a la comunidad científica. Se ha detectado un exceso en el canal de desintegración del difotón (del que salen dos fotones), lo que podría ser consecuencia de dos cosas: o bien una simple fluctuación estadística, o una nueva partícula. Rápidamente se han disparado las alertas antes la posible detección de la partícula teorizada y que recibe el nombre de gravitón, responsable de la interacción gravitatoria.
Sin embargo, de momento es pronto para cualquier tipo de confirmación, tal y como indicaron los responsables de los experimentos. En caso de ser una nueva partícula, habrá que determinar una propiedad cuántica denominada espín. En caso de tener un valor 0, la partícula podría ser similar al ya descubierto bosón de Higgs o un pión neutro. Si su valor es 2, es entonces cuando podría ser una partícula de propiedades similares al gravitón.

Los resultados corresponden al segundo ciclo de funcionamiento del LHC, durante el cual se lograron colisiones de protones a 13 TeV. En el ciclo anterior, este valor era de 8 TeV.
Se puede ampliar información en “ATLAS and CMS present their 2015 LHC results” del CERN.