luzCenicienta

La luz cenicienta es un fenómeno que se puede observar fácilmente pocos días antes o después de la luna nueva, en la parte oscura de la cara visible de la Luna. Debido al albedo de nuestro planeta (índice [con valores de 0 a 1] de reflexión de la luz por parte del planeta, que para la Tierra es de 0,39), en los días próximos a la fase de Luna nueva, desde la superficie lunar, casi todo el disco terrestre visible está iluminado por la luz solar, por lo que recibe una cantidad de luz muy superior a otros momentos.

De este modo, la zona oscura del disco lunar visible desde la Tierra, en estos días, se observa como un color gris ceniza débil. Precisamente de este tono de color, procede su nombre. La intensidad de la misma también depende de que parte de la superficie terrestre está reflejando en ese momento la luz solar, siendo mayor si son continentes. Por este mismo motivo, por la inclinación del eje de rotación de la Tierra y dado que hay más masa continental en el hemisferio norte, el mejor momento para ver este fenómeno es la primavera (en el hemisferio norte)

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Antiguamente se pensaba que esta luz era radiada por la propia Luna, y no fue hasta el siglo XV cuando Nicolás de Cusa, y posteriormente Leonardo da Vinci, propusieron su verdadero origen.

El gráfico cabecera del post muestra como ocurre el proceso y puede ser aclaratorio. La fotografía muestra la luz cenicienta tal y como ser observó el 7 de Enero de 2011 (Imagen tomada con un ETX70, ocular de 15 mm y Canon EOS500 1/8 s)

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Crédito: DSCOVR/NASA

Así fue como observó la Deep Space Climate Observatory (DSCOVR, NASA) el eclipse de Sol del pasado 9 de marzo. DSCOVR retrato el movimiento de la sombra de la Luna a través de la superficie terrestre usando su instrumento Earth Polychromatic Imaging Camera (EPIC), un telescopio Cassegrain con una CCD de 4 megapíxeles de resolución. El gif está formado a partir de 13 imágenes.

DSCOVR no fue el único testigo privilegiado para ver el eclipse de una manera peculiar. También Proba-2 fue testigo desde el espacio del fenómeno, tal y como contamos en el artículo “Proba-2 observa el eclipse de Sol“. Puedes ampliar información en el artículo “An EPIC Eclipse” de Earth Observatory/NASA.

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Crédito: Goddard Space Flight Center de la NASA

Los investigadores de la misión MMS (Magnetospheric MultiScale) de la NASA han presentado el pasado 17 de diciembre los primeros resultados durante la última reunión de la American Geophysical Union (AGU). Según los datos recogidos en los primeros cuatro meses, los investigadores consideran muy prometedores los resultados que podría aportar la misión a lo largo de su vida (unos 10 años), aportando grandes avances en el conocimiento de fenómenos como la reconexión magnética.
La misión, lanzada en 2015, está situada entre los límites del campo magnético terrestre (magnetosfera). En estos momentos se encuentra en el lado diurno de la magnetopausa, y posteriormente se dirigirá hacia el lado nocturno. Sus medidas serán importantes para comprender el entorno espacial de nuestro planeta.

Por un lado, el conjunto de instrumentos FIELDS está realizando estudios de gran precisión de los campos magnéticos y fenómenos de reconexión magnética usando seis sensores de gran precisión y que trabajan en conjunto para formar una imagen 3D. Por otro lado también se han presentado datos, recogidos con los instrumentos FEEPS (Fly’s Eye Energetic Particle Sensor) y el Energetic Ion Spectometer, sobre como las partículas escapan de la Tierra y se unen al medio interestelar.
Se puede ampliar información en el artículo “MMS mission delivers promising initial results” de Phys.org

NASA/GSFC/Arizona State University
El pasado 12 de Octubre, la sonda espacial Lunar Reconnaissance Orbiter, LRO, captó esta espectacular imagen de la Tierra desde el punto de vista de la nave en su órbita a la Luna. LRO se encontraba a 134 kilómetros por encima del cráter Compton (51,8 ° N, 124.1 ° E).

Como la Luna siempre muestra la misma cara a la Tierra, un astronauta situado en su superficie no tendría la oportunidad de ver ni ortos ni ocasos terrestres. Debido al ligero bamboleo de la Luna, sólo podría apreciar pequeñas variaciones en la posición de nuestro planeta. ¿Pero sería esto aburrido? Por supuesto que no, ya que los “lunalitas” podrían distinguir las variaciones de los patrones atmosféricos de la Tierra, que hacen aparecer y desaparecer a los continentes bajo extensas capas de nubes. Sin embargo, los astronautas ubicados la cara oculta de la Luna se perderían esta magnífica visión.

Más información en el enlace.

[Artículo cedido por Astrofísica y Física]

Tectónica de placas durante los últimos 750 millones de años. Crédito:UCPM

Os compartimos un interesante enlace. Se trata de una página web creada por la University of California – Museum of Paleontology (UCMP) sobre Geología, y en concreto, en el enlace que os proporcionamos a continuación, sobre la tectónica de placas:
En este enlace podréis encontrar unos magníficas animaciones (gifs) de simulaciones sobre esta temática que sin duda alguna, os resultarán muy interesantes.

Crédito: NASA/Scott Kelly

El astronauta de la NASA Scott Kelly (@StationCDRKelly) ha compartido esta fotografía en las redes sociales. Fue tomada desde la Estación Espacial Internacional el pasado 15 de agosto de 2015. Tal y como indicó Kelly “Esta mañana la #Aurora arrastra un velo lleno de color sobre la Tierra. Buenos días desde la @space_station! #YearInSpace” (texto original: “#Aurora trailing a colorful veil over Earth this morning. Good morning from @space_station! #YearInSpace”).
La danza de luces de la aurora da vistas espectaculares, pero también captura la imaginación de los científicos, que estudian las partículas y energía procedentes del Sol. La aurora es uno de los efectos de dichas partículas energéticas, que pueden viajar desde el Sol en un chorro denominado viento solar y que son generadas en gigantescas erupciones conocidas como Eyecciones de Masa Coronal (CME). 

Después un viajes de dos o tres días hasta la Tierra, las partículas solares y los campos magnéticos causan reacciones en la atmósfera superior donde las moléculas de oxígeno y de nitrógeno liberan fotones. El resultado: las auroras boreales y australes.
Fuente de la noticia: NASA

9 Ago / 2015

Tierra y Luna

Créditos: NASA/NOAA

El satélite meteorológico DSCOVR ha enviado fantásticas imágenes de la Tierra y la cara oculta de la Luna. No son muchas las oportunidades que tenemos de contemplar esta cara de nuestro satélite, y mucho menos cruzando el disco de nuestro planeta, por lo que estas imágenes están dando la vuelta al mundo.

Enlace original: NASA.

[Artículo cedido por Astrofísica y Física]

[This post participates in Carnival of Space #402, at Everyday Spacer]

La Luna. Focal 300 mm. Crédito: F.J. Sevilla/Vega 0.0

Una de las principales y más apoyadas teorías sobre la formación de la Luna propone que un cuerpo de grandes dimensiones, llamada Theia, colisionó en el pasado contra la Tierra, y de los escombros resultantes de la colisión, se formó nuestro satélite. Ahora los investigadores Alessandra Mastrobuono-Battisti y Hagai Perets, ambos el Israel Institute of Technology (Technion), junto con Sean Raymond (Universidad de Niza), han publicado un artículo en Nature que reafirma dicha teoría (aunque no es el primero que lo hace).

Tras numerosas simulaciones con ordenador, se deduce que la mayor parte del material que forma la Luna debería proceder del cuerpo impactor (en este caso Theia), y muy poco del cuerpo impactado (nuestro planeta Tierra). De acuerdo con ello tendríamos un problema que resolver, pues si como se observa en el Sistema Solar, los diferentes cuerpos tienen diferentes composiciones, no podríamos explicar el motivo por el cual la Luna (muestras traídas por las misiones Apolo) y la Tierra tienen una composición tan extremadamente parecida.

A diferencia de estudios anteriores, que únicamente consideraban las composiciones finales de los planetas, ahora se tiene en cuenta también la composición inicial del cuerpo que impacta, descubriendo que el impactor y la Tierra debían tener una composición muy parecida. De modo que la similitud de la composición de la Luna y nuestro planeta sería consecuencia de la similitud de composición este último y Theia.

Se puede ampliar información en el artículo “The origin of the Moon and its composition” de Phys.org.

[This post participates in Carnival of Space #402, at Everyday Spacer]

[Fuente del artículo: NASA]

Cuatro nuevas misiones de la NASA que observan la Tierra están recopilando datos desde el espacio -con una quinta recientemente en órbita- después del año de mayor actividad de la NASA en ciencias de la Tierra en más de una década.
El 27 de febrero de 2014, la NASA y la Agencia de Exploración Aeroespacial de Japón (JAXA) lanzó el Global Precipitation Measurement (GPM) Core Observatory al espacio desde Japón. Los datos de GPM y las otras nuevas misiones están haciendo observaciones y proporcionan a los científicos  nuevos conocimientos sobre la lluvia y las nevadas a nivel mundial, el dióxido de carbono en la atmósfera, los vientos del océano, las nubes y diminutas partículas existentes en el aire llamadas aerosoles.
“Este ha sido un año extraordinariamente productivo para la NASA en nuestra misión de explorar nuestro planeta desde el punto de vista único del espacio”, dijo John Grunsfeld, administrador asociado del Science Mission Directorate de la NASA en Washington. “Combinado con los datos de nuestra otra nave espacial de observación terrestre, estas nuevas misiones nos darán nuevas pistas sobre cómo funciona la Tierra como sistema”.

Con estas misiones, incluyendo dos instrumentos montados en el exterior de la Estación Espacial Internacional, la NASA tiene ahora veinte misiones espaciales de observación terrestre en funcionamiento. Las observaciones de estas misiones, como todos los datos de la NASA, estarán disponibles gratuitamente para la comunidad internacional científica.

“Las mediciones de alta precisión de estas nuevas misiones ayudarán a los científicos de todo el mundo hacer frente a algunas de las mayores preguntas acerca de cómo nuestro planeta está cambiando”, dijo Peg Luce, director adjunto de la División de Ciencias de la Tierra de la NASA en Washington. “Estas nuevas capacidades también servirán para ayudar a mejorar la vida aquí en la Tierra y apoyar en la toma de decisiones de los ciudadanos y las comunidades”.

En enero, la NASA publicó las medidas de lluvia y nevadas a nivel mundial más completas realizadas con datos de una red de 12 satélites internacionales y el Observatorio Core. El Observatorio Core actúa como un sintonizador para reunir a las mediciones de otros satélites, proporcionando una imagen casi global de la lluvia y nieve llamada Integrated Multi-satellite Retrievals for GPM, o IMERG. La primera visualización global de la información inicial IMERG fue publicada la semana pasada.


“Los datos de IMERG nos da una visión sin precedentes de las precipitaciones globales cada 30 minutos”, señaló Gail Skofronick-Jackson, científico del proyecto GPM del Centro de Vuelo Espacial Goddard de la NASA en Greenbelt, Maryland. “Saber dónde, cuándo y cuánto llueve y nieva es vital para entender el ciclo del agua de la Tierra.”
El Orbiting Carbon Observatory-2, lanzado el 2 de julio de 2014, está proporcionando mapas globales preliminares de las concentraciones de dióxido de carbono y un fenómeno relacionado conocido como fluorescencia de la clorofila inducida por el Sol. Los datos de Orbiting Carbon Observatory-2 permitirán a los científicos entender mejor cómo el dióxido de carbono se distribuye en todo el mundo y cambia con las estaciones. Los datos se utilizan para identificar las fuentes y los lugares de almacenamiento, o sumideros, de dióxido de carbono, el gas de efecto invernadero producido por el ser humano más significativo en el cambio climático global.
Un mapa mundial preliminar basado en las observaciones de los meses de noviembre y diciembre de 2014 muestra las concentraciones de dióxido de carbono en gran medida impulsado por las estaciones, con los niveles más altos en el invierno del hemisferio norte y más bajos en el verano del hemisferio sur. Los datos muestran niveles sin precedentes en la historia, de acuerdo con Ralph Basilio, responsable del proyecto OCO-2 en el Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA en Pasadena, California.
“El objetivo final es recoger datos para lograr avances científicos en el conocimiento del ciclo del carbono, mejorar la comprensión del proceso de cambio climático global, y tomar decisiones mejor informadas”, dijo Basilio.
Además de estas dos misiones, la NASA envió dos instrumentos de observación terrestre a la Estación Espacial Internacional: ISS-RapidScat, un radar de dispersión que mide la velocidad y dirección del viento sobre el océano, y el Cloud-Aerosol Transport System (CATS), que mide la altitud de las nubes y las partículas en suspensión.
Lanzado el pasado 21 de septiembre 2014, el ISS-RapidScat’scontinúa observando. Estas medidas ya están siendo utilizadas en los modelos de previsión del tiempo utilizados por la Marina de los Estados Unidos, la NOAA, y por científicos europeos e indios.
CATS, que se envió a la estación espacial el 10 de enero, ha enviado su primera imagen: una parte de la atmósfera sobre África que muestra las nubes y las partículas de polvo (febrero 11). Las nubes y los aerosoles siguen siendo dos de los mayores signos de interrogación en términos de impacto en el potencial cambio climático futuro.
El satélite más nuevo de observación terrestre de la NASA, el Soil Moisture Active Passive (SMAP), se puso en marcha el 31 de enero para comenzar su misión de cartografiar la humedad global del suelo y detectar si los suelos están congelados o descongelados. Actualmente en fase de comprobación, el observatorio ha completado un hito clave el martes 24 con el despliegue de su antena de 6 metros, y en un mes empezará a girar a aproximadamente 15 revoluciones por minuto. La antena va a estudiar franjas de 1.000 kilómetros de ancho, completando la cartografía de todo el mundo cada dos o tres días.

[Fuente del artículo: NASA]

Otro de los lugares que Verónica Casanova y yo pudimos visitar en Septiembre de 2014 durante nuestra estancia en Madrid fue el Museo Nacional de Ciencias Naturales. Situado en pleno centro de la ciudad (Calle de José Gutiérrez Abascal, 2) nos ofrece una gran colección. A lo largo de tres artículos os iremos mostrando fotografías del museo. En este primer artículo os mostramos una visión general de la exposición permanente.