Os compartimos las últimas fotografías de la observación de 29 de diciembre de 2016 desde Ciguñuela (Valladolid) con Verónica Casanova. Se trata de la Nebulosa de Orión, M42. Ambas fotografías, a pesar de tener tiempos de exposición de 150 segundos, se ven muy afectadas en un caso por la baja altura del objeto respecto al horizonte y en otro debido a que las lentes se estaban empañando por las bajas temperaturas. A las 21:15 horas la temperatura ya era de -1ºC y, dado que las lentes estaban empañadas y se estaba formando hielo en los equipos, decidimos dar por finalizadas las pruebas de la montura del RET-50 en esta nueva configuración, y con ello, la última sesión de observación del año 2016.

La primera está tomada a 1600ISO y la segunda a 800ISO. En ambas la focal del objetivo era de 250 mm.

 

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Mas resultados de la observación del 29 de diciembre de 2016 desde Ciguñuela (Valladolid) con Verónica Casanova y usando la montura del RET50. Se trata del cúmulo abierto de las Pléyades (M45), en Tauro. Ambas tomadas con la Canon EOS500D, objetivo de 250 mm, f/5,6, 3200ISO y unos 675 (Apilado de 45 imágenes de 15 segundos con DSS) segundos de exposición cada una.

La diferencia entre la primera y la segunda se debe a que en la segunda M45 estaba más cerca del horizonte y ocasionalmente afectada por una leve bruma.

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Nuevas imágenes procesadas de la observación del 29 de diciembre de 2016 desde Ciguñuela (Valladolid) junto con Verónica Casanova. La primera se trata del doble cúmulo de Perseo (NGC 869 y NGC 884), y la segunda del sistema Epsilon Lyrae, un sistema cuádruple formado por dos pares de estrellas.

 
En el caso del doble cúmulo el tiempo de exposición es 240 segundos (16 exp x 15 seg), y para Epsilon Lyrae 225 segundos (15 exp x 15 seg). Para ambas focal 250 mm, f/5,6, 3200ISO.

 

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El pasado 29 de diciembre, además de realizar un time-lapse de la puesta del sol (Ver artículo “Puesta de Sol desde Ciguñuela. 29 de diciembre de 2016“), Verónica Casanova, Miguel Rodríguez y yo también hicimos observación nocturna desde Ciguñuela (Valladolid). Probamos a realizar astrofotografía con una montura que tenemos de uno de nuestros antiguos RET-50 (‘butanito‘. Ver última fotografía). Para ello quitamos el tubo y las anillas, y en su lugar pusimos la Canon EOS500D y un buscador 6×30 para facilitar el apuntado. La montura tiene un motor en AR, y aunque es de AC, pudimos conectarlo al power-tank mediante un inversor.

A pesar de que esta montura es muy inferior a las que hoy en día se venden (me atrevería a catalogarla como EQ 0.5) nos llevamos la sorpresa de que con únicamente un guiado a ojo -dado que no tiene buscador de la polar- era capaz de permitirnos tiempos de exposición de más de 15″ a focal de 250 mm. La gran ventaja es que se monta/desmonta en cuestión de minutos y apenas pesa u ocupa sitio, lo que está muy bien para observaciones rápidas.

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En muchas ocasiones, uno se pregunta cual es el límite al que puede llevar su telescopio. Para ello hay unas sencillas fórmulas para calcularlo, si bien tendremos que tener en cuenta varias cosas.

Calcular la relación focal:
– Este parámetro nos indica como de luminoso es nuestro instrumento. Normalmente los telescopios refractores suelen tener valores superiores a 10, mientras que los reflectores un valor inferior a 10. Los catadriópticos suelen estar sobre 10. Para calcularlo necesitamos conocer la longitud focal del telescopio así como el diámetro de la lente principal (ambos en mm):
      Relación Focal (f/d): f/d = F [mm] / D [mm] 
Ejemplo: Telescopio de 203 mm de diámetro de espejo principal y focal de 1200 mm: f/d=1200/203=5,9

Calcular los aumentos:
– Este valor depende el ocular. Así, si conocemos la focal del ocular en mm podemos calcular los aumentos que proporciona:
      Aumentos: A = F [mm] / Foc [mm] 
Ejemplo: Ocular de 25 mm en un telescopio de focal de 1200 mm: A=1200/25=48 aumentos
Calcular los máximos aumentos:
– Este parámetro, es muy relativo, dado que si bien depende del diámetro, alcanzarlos puede ser complicado y frustrante. A más aumentos, se pierde nitidez, y en particular, si los oculares y/o óptica no es de alta calidad, la imagen se degrada mucho.
      Ampliación Máxima: Amax = 2,3 x D  [mm]
Ejemplo: Telescopio de 80 mm de diámetro de lente: Amax=2,3×80=184 aumentos. De este modo si es un refractor de 1000 mm de focal necesitará un ocular de 6 mm para aproximarse (167 aumentos). Sin embargo si su focal es de 600 mm el ocular debería ser de 3,5 mm (171 aumentos). En este segundo caso, oculares de esta focal suelen ser muy caros. Si la calidad del ocular es baja será una completa decepción la observación a estos aumentos. A todo esto tenemos que tener en cuenta que a más aumentos más fácil es notar las vibraciones y fallos de la montura. Tenemos que tener cuidado especial con esos instrumentos que siendo refractores de 60 mm se anuncian con 500 aumentos: solo lo logran con oculares de muy baja focal y lentes barlow de mala calidad.
Calcular la resolución:
– La resolución es la capacidad de “separación” que tiene el telescopio (en segundos de arco) y lo podemos calcular conociendo el diámetro del instrumento en pulgadas (1 pulgada=25,4mm). Es un valor límite que únicamente lo lograremos con una buena óptica y baja turbulencia:
      Resolución: R [“] = 4,56 / D [pulgadas]
Ejemplo: Telescopio de 114 mm de diámetro de lente: 114 mm=4,48″. R[“]=4,56/4,48=1,01”. Así, en buenas condiciones de turbulencia podremos, por ejemplo, ver las componentes de una estrella doble cuya distancia sea de 1,01″ de forma separada. Sin embargo, si su separación es 0,9″, las veremos “pegadas”.
Calcular la magnitud límite:
– Este valor el la estrella más débil que podemos observar con el telescopio, sin embargo, nuevamente depende de la calidad óptica y de la calidad del cielo. Sabiendo el diámetro de la lente principal en cm lo podemos calcular:
      Magnitud Límite: M = 7,5 + 5 . Log D [cm]
Ejemplo: Telescopio de 203 mm de diámetro de lente: M=7,5+5.Log(20,3)=14,0. Telescopio de 125 mm de diámetro de lente: M=7,5+5Log(12,5)=12,9. De este modo si queremos observar un asteroide cuyo brillo es 13, con el primer telescopio y buenas condiciones, podremos observarlo, pero con el segundo no.

14 Jun / 2015

Johnsy y Scheila

– ¿Johnsy?
La noche ya había caído. De todos modos, la luz que iluminaba Valladolid, también iluminaba el cielo nocturno. No se podía leer el Sky Atlas sin la linterna, pero forzando la vista, algo se podía distinguir.
– ¡Un día de estos tropezaré contigo!
El equipo estaba montado y la cámara CCD llevaba un rato encendida y conectada al ordenador. La pantalla mostraba una imagen negra. Poco a poco ya se distinguía Escorpio sobre las viviendas que tenía en frente nuestro. Había que comenzar a buscar el cúmulo globular M80, de lo contrarío no tendría tiempo suficiente para la observación.
La noche era agradable. No hacía frío, lo que se agradecía.
– Ummm, un día de estos tendré que cambiar la montura.
Johnsy me observaba desde detrás de una pata del trípode. Buscar objetos con el eje de declinación averiado era cuanto menos molesto.
– ¡Hombre! ¡Aquí apareces! ¿De vuelta de cenar?
A Johnsy, como a todos los gatos, le gusta enterarse de todo lo que ocurre a su alrededor. Y esta noche no iba a ser menos.
Ya tenía centrada la estrella Antares en el buscador, un poco más, y… ¡ya está! La cámara CCD estaba apuntando al campo de M80. Al refrescar la imagen apareció como una bola que se difuminaba hacia los bordes. ¡Qué suerte! Ahora a conectar el motor de seguimiento.
– Johnsy, esta noche toca observar a un asteroide.
El asteroide 596 Scheila pasaría visualmente cerca del cúmulo globular M80. Realmente la observación no aportaría ningún dato sobre el asteroide, y mucho menos con el equipo que tengo, pero era muy bonito ver como en pocas horas el asteroide se vería moverse usando como referencia un objeto tan destacado como M80.
El asteroide Scheila se hizo popular a cuenta de las observaciones realizadas a finales de 2010, en las cuales mostraba un brillo más alto de lo habitual, además de una cola que recordaba a los cometas. Posteriormente se estimó que la coma podría haber sido causada por una colisión con un objeto cuyo  tamaño sería de 60 a 180 metros.
– ¿Sabías que se estima que hay casi un millón de asteroides con un diámetro superior a un kilómetro?
Johnsy me observaba con sus grandes ojos. Sabía que no me entendía, pero esa noche era quien me acompañaba…
y le había tocado.
– Pues si. Y ya no hablemos de aquellos que tienen diámetros menores.
Los asteroides principalmente se agrupan en cuatro grupos. Los más conocidos eran los situados entre Marte y Júpiter, el popular Cinturón de Asteroides. Están situados entre 2 y 3,5 unidades astronómicas del Sol, y algunos tardan seis años en completar su órbita. El primero en ser descubierto, hace más de 200 años, fue Ceres.
– Pero Ceres ya no es un asteroide. Ahora es un planeta enano, como Plutón. ¡Con lo que me costó observar Plutón para poder decir que había observado todos los planetas!
Cuando volví la mirada a la pantalla vi como perdía M80.
– ¡Johnsy!
Definitivamente necesito una montura más robusta.
Volví a centrar M80. Ahí estaba.
Justo debajo de M80 se veía un punto débil. Donde se esperaba.
– ¡Mira!
Johnsy se sobresaltó.
– Habrá que observar por lo menos un par de horas.
Ahora gracias a la misión Dawn de la NASA, otro cuerpo de este cinturón comienza a ser conocido mejor. Se trata de Vesta, el cuarto en ser descubierto y con más de 500 kilómetros de diámetro. Y no olvidemos a Palas, el segundo en ser descubierto y ligeramente mayor que Vesta. Levantando un gráfico donde se representase la cantidad de asteroides del Cinturón con respecto a su distancia, descubriríamos unos vacíos, denominados huecos de Kickwood. Estos vacíos son causados por un efecto de resonancia orbital con Júpiter.
Había pasado un buen rato y comenzaba a refrescar. Era evidente que el puntito debajo de M80 era Scheila, se había desplazado en este tiempo.
– Pero no todos los asteroides están entre Marte y Júpiter. ¡No, no, no!
Efectivamente, existen más grupos de asteroides. Otro de los grupos muy conocidos son los NEA, o Asteroides Cercanos a la Tierra. Estos asteroides tienen órbitas próximas a nuestro planeta, y algunos de ellos podrían llegar a representar una amenaza para nosotros, al poder colisionar con la Tierra.
-Por cierto Johnsy, este año no dejan de hablar del fin de mundo. Tú ni caso.
Era evidente que Johnsy no se preocupaba.
Estos asteroides, además se clasificaban según sus características orbitales en asteroides de tipo Amor, Atón y Apolo.
Otro grupo de asteroides muy conocidos son los troyanos. Los troyanos se encuentran situados en los puntos de Lagrange de la órbita de un planeta: bien sesenta grados por delante o por  detrás. La mayor parte se concentran sobre la órbita de Júpiter, pero también se han descubierto asteroides troyanos sobre las órbitas de otros planetas.
El cuarto grupo de asteroides, son los llamados Centauros. Es una familia de asteroides cuyos miembros están situados generalmente entre Júpiter y Neptuno, y cuyas órbitas parecen ser inestables en periodos largos de tiempo. Algunas teorías apuntan a que podrían ser cuerpos expulsados del Cinturón de Kuiper. De esta familia el mayor es  Chariklo, si bien el más popular es Quirón, que posee  la doble categoría de asteroide y cometa, por presentar características comunes a ambos tipos de cuerpos.
Habían pasado ya dos horas. El cansancio y el frío comenzaban a hacer mella. En las últimas imágenes era muy evidente el movimiento de Scheila en las proximidades de M80.
– Creo que es hora de comenzar a recoger.
Entonces descubrí que Johnsy ya se había quedado dormido, aunque esto era relativo. Johnsy tenía cierta similitud con el gato de Schrödinger: a la vez estaba dormido y estaba vigilando. No quería molestarle, bastante me había aguantado. Apagué el ordenador, recogí un poco la terraza y me fui a la cama. Mañana revisaría con más atención las imágenes.
– Descansa, chiquitín.

 

Tal y como comentamos a mediados de Septiembre (ver artículo “El próximo 18 de Octubre, eclipse penumbral de Luna“), el próximo 18 de Octubre será visible un eclipse penumbral de Luna. En esta ocasión será más favorable que el ocurrido el pasado 25 de Mayo, y podremos ver como un 76% de la superficie lunar se sumerge en la penumbra terrestre. El eclipse será perfectamente visible desde toda España (ver figura 1 para otros países), y las horas (todas en TU) de los eventos son:
– Inicio del eclipse: 21:50
– Máximo del eclipse: 23:50
– Fin del eclipse: 1:49 (ya siendo día 19)
Para aquellos que no podáis observarlo directamente, Slooh lo retransmitirá en directo desde su página web. En la siguiente url podéis acceder:

                                   Slooh    http://events.slooh.com/stadium/prenumbral-lunar-eclipse

Fotografía: Eclipse luna del 29 de Noviembre de 1993. Imagen obtenida con cámara Yashica FX2000 a foco directo de un RET-50.
Rebuscando en el baúl de los recuerdos, aquí os presento una selección de imágenes tomadas con la primera CCD que tuve, una Starlight MX512. Está cámara, que compré en 1998, funcionaba a través de puerto serie y su resolución era de 398×290 píxeles. Sin embargo, permitía captar estrellas de la magnitud 14 en cielos oscuros, en 10 minutos y acoplada únicamente a un objetivo fotográfico de 200 mm. Bien merece un post para recordarla.
En concreto estas fueron tomadas desde Valladolid en los veranos de 1998 y 1999. Entre las imágenes están M31, M27 o la nova del Águila 1999-2. Para realizar el seguimiento se uso un telescopio RET-50.

24 Dic / 2012

Johnsy y Scheila

– ¿Johnsy?
La noche ya había caído. De todos modos, la luz que iluminaba Valladolid, también iluminaba el cielo nocturno. No
se podía leer el Sky Atlas sin la linterna, pero forzando la vista, algo se podía distinguir.
– ¡Un día de estos tropezaré contigo!
El equipo estaba montado y la cámara CCD llevaba un rato encendida y conectada al ordenador. La pantalla mostraba una imagen negra. Poco a poco ya se distinguía Escorpio sobre las viviendas que tenía en frente nuestro. Había que comenzar a buscar el cúmulo globular M80, de lo contrarío no tendría tiempo suficiente para la observación.
La noche era agradable. No hacía frío, lo que se agradecía.
– Ummm, un día de estos tendré que cambiar la montura.
Johnsy me observaba desde detrás de una pata del trípode. Buscar objetos con el eje de declinación averiado era
cuanto menos molesto.
– ¡Hombre! ¡Aquí apareces! ¿De vuelta de cenar?
A Johnsy, como a todos los gatos, le gusta enterarse de todo lo que ocurre a su alrededor. Y esta noche no iba a
ser menos.
Ya tenía centrada la estrella Antares en el buscador, un poco más, y… ¡ya está! La cámara CCD estaba apuntando al campo de M80. Al refrescar la imagen apareció como una bola que se difuminaba hacia los bordes. ¡Qué suerte! Ahora a conectar el motor de seguimiento.
– Johnsy, esta noche toca observar a un asteroide.
El asteroide 596 Scheila pasaría visualmente cerca del cúmulo globular M80. Realmente la observación no aportaría ningún dato sobre el asteroide, y mucho menos con el equipo que tengo, pero era muy bonito ver como en pocas horas el asteroide se vería moverse usando un objeto tan destacado como M80.
El asteroide Scheila se hizo popular a cuenta de las observaciones realizadas a finales de 2010, en las cuales mostraba un brillo más alto de lo habitual, además de una cola que recordaba a los cometas. Posteriormente se estimó que la coma podría haber sido causada por una colisión con un objeto cuyo  tamaño sería de 60 a 180 metros.
– ¿Sabías que se estima que hay casi un millón de asteroides con un diámetro superior a un kilómetro?
Johnsy me observaba con sus grandes ojos. Sabía que no me entendía, pero esa noche era quien me acompañaba…
y le había tocado.
– Pues si. Y ya no hablemos de aquellos que tienen diámetros menores.
Los asteroides principalmente se agrupan en cuatro grupos. Los más conocidos eran los situados entre Marte y Júpiter, el popular Cinturón de Asteroides. Están situados entre 2 y 3,5 unidades astronómicas del Sol, y algunos tardan seis años en completar su órbita. El primero en ser descubierto, hace más de 200 años, fue Ceres.
– Pero Ceres ya no es un asteroide. Ahora es un planeta enano, como Plutón. ¡Con lo que me costó observar Plutón para poder decir que había observado todos los planetas!
Cuando volví la mirada a la pantalla vi como perdía M80.
– ¡Johnsy!
Definitivamente necesito una montura más robusta.
Volví a centrar M80. Ahí estaba. Justo debajo de M80 se veía un punto débil. Donde se esperaba.
– ¡Mira!
Johnsy se sobresaltó.
– Habrá que observar por lo menos un par de horas.
Ahora gracias a la misión Dawn de la NASA, otro cuerpo de este cinturón comienza a ser conocido mejor. Se trata de Vesta, el cuarto en ser descubierto y con más de 500 kilómetros de diámetro. Y no olvidemos a Palas, el segundo en ser descubierto y ligeramente mayor que Vesta. Levantando un gráfico donde se representase la cantidad de asteroides del Cinturón con respecto a su distancia, descubriríamos unos vacíos, denominados huecos de Kickwood. Estos vacíos son causados por un efecto de resonancia orbital con Júpiter.
Había pasado un buen rato y comenzaba a refrescar. Era evidente que el puntito debajo de M80 era Scheila, se había desplazado en este tiempo.
– Pero no todos los asteroides están entre Marte y Júpiter. ¡No, no, no!
Efectivamente, existen más grupos de asteroides. Otro de los grupos muy conocidos son los NEA, o Asteroides Cercanos a la Tierra. Estos asteroides tienen órbitas próximas a nuestro planeta, y algunos de ellos podrían llegar a representar una amenaza para nosotros, al poder colisionar con la Tierra.
-Por cierto Johnsy, este año no dejan de hablar del fin de mundo. Tú ni caso.
Era evidente que Johnsy no se preocupaba.
Estos asteroides, además se clasificaban según sus características orbitales en asteroides de tipo Amor, Atón y Apolo.
Otro grupo de asteroides muy conocidos son los troyanos. Los troyanos se encuentran situados en los puntos de Lagrange de la órbita de un planeta: bien sesenta grados por delante o por detrás. La mayor parte se concentran sobre la órbita de Júpiter, pero también se han descubierto asteroides troyanos sobre las órbitas de otros planetas.
El cuarto grupo de asteroides, son los llamados Centauros. Es una familia de asteroides cuyos miembros están situados generalmente entre Júpiter y Neptuno, y cuyas órbitas parecen ser inestables en periodos largos de tiempo. Algunas teorías apuntan a que podrían  ser cuerpos expulsados del Cinturón de Kuiper. De esta familia el mayor es Chariklo, si bien el más popular es Quirón, que posee  la doble categoría de asteroide y cometa, por presentar características comunes a ambos tipos de cuerpos.
Habían pasado ya dos horas. El cansancio y el frío comenzaban a hacer mella. En las últimas imágenes era muy evidente el movimiento de Scheila en las proximidades de M80.
– Creo que es hora de comenzar a recoger.
Entonces descubrí que Johnsy ya se había quedado dormido, aunque esto era relativo. Johnsy tenía cierta similitud con el gato de Schrödinger: a la vez estaba dormido y estaba vigilando. No quería molestarle, bastante me había aguantado. Apagué el ordenador, recogí un poco la terraza y me fui a la cama. Mañana revisaría con más atención las imágenes.
– Descansa, chiquitín.

 

Aquí os muestro nuevas pruebas con la cámara QHY IMG0H acoplada al EZG de 60 mm, realizadas el pasado día 2 de Enero. En el primer caso es la Luna (que se encontraba dicho día en su apogeo, a 404.580 kms de nosotros) con una exposición de 1 ms y una ganancia de únicamente el 1%. Totalmente sobreexpuesta, por lo que fotografía lunar no será posible salvo con el uso de un filtro. En el segundo caso es Júpiter y dos de sus satélites. El planeta está sobreexpuesto para hacer más visibles los satélites.
El aspecto negativo es que la montura ecuatorial sobre la que está montada la cámara y el EZG, tras 22 años de servicio, ha decidido jubilarse, y se ha roto el eje de declinación.
🙁