Crédito: Pablo Santos

Pablo Santos, astrofísico del IAA ha enviado la siguiente información a través de la Sociedad Astronómica Syrma de Vallladolid (http://www.syrma.net/home.avx), relativa a la ocultación de una estrella por un TNO. La observación requiere equipos avanzados y CCD.

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Concepción artística. Crédito: NASA

Estimaciones previas basadas únicamente en datos de Herschel sugerían un diámetro de unos 1.280 kilómetros para 2007 OR10. Sin embargo, sin conocer el periodo de rotación del objeto, estos estudios estaban limitados en su capacidad de estimar la distribución de brillo, y su tamaño. El descubrimiento por K2 de un una rotación muy lenta fue esencial para que el equipo construyese modelos más detallados para revelasen las peculiaridades de este cuerpo. Las medidas de la rotación incluso incluían variaciones de brillo a lo largo de su superficie.

Juntos, los dos telescopios espaciales permitieron al equipo medir la fracción de luz solar reflejada por 2007 OR10 (usando Kepler) y la fracción absorbida y posteriormente radiada de vuelta en forma de calor (usando Herschel). Juntando ambos conjuntos de datos se obtuvo una estimación del tamaño del cuerpo y cuanta luz reflejaba.

De acuerdo con las nuevas medidas, el diámetro de 2007 OR10 es 250 kilómetros mayor de lo pensado previamente. El mayor tamaño también implica mayor gravedad y una superficie muy oscura. Esta naturaleza oscura es diferente de la mayoría de los planetas enanos [Nota importante: No está oficialmente aceptado como planeta enano por la IAU], que son más brillantes. Observaciones previas con telescopios terrestres encontraron que 2007 OR10 tiene un color rojo característico, y otros investigadores han sugerido que podría ser debido a hielo de metano en su superficie.

Para András Pál, del Observatorio Konkoly (Budapest, Hungría), “Nuestro mayor tamaño revisado para 2007 OR10 hace más probable que el planeta está cubierto de hielos volátiles de metano, monóxido de carbono y nitrógeno, los cuales podrían perderse fácilmente en el espacio en cuerpos más pequeños. Es emocionante para desentrañar los detalles de este nuevo y distante mundo -especialmente dado que su superficie es excepcionalmente oscura y rojiza para su tamaño”.

Cuando 2007 OR10 reciba finalmente un nombre, dicho honor recaerá en los descubridores del objeto. Los astrónomos Meg Schwamb, Mike Brown y David Rabinowitz los encontraron en 2007 en un survey de búsqueda de objetos distantes usando el Telescopio Samuel Oschin del Observatorio Palomar (cerca de San Diego, California).

Para Meg Schwamb “Los nombres de cuerpos con tamaños como Plutón nos cuentan una historia sobre las características de sus respectivos objetos. En el pasado, no sabíamos lo suficiente sobre 2007 OR10 como para asignarle un nombre que pudiese hacerle justicia. Creo que estamos llegando a un punto en el cual podemos darle el nombre correcto a 2007 OR10”.

Fuente de la noticia: “2007 OR10: Largest Unnamed World in the Solar System” de NASA.

 

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Crédito: Konkoly Observatory/András Pál, Hungarian Astronomical Association/Iván Éder, NASA/JHUAPL/SwRI (*)

Los planetas enanos tienden a ser un grupo misterioso. Con la excepción de Ceres, el cual está situado en el cinturón principal de asteroides entre Marte y Júpiter, todos los miembros de la clase de los planetas enanos de nuestro Sistema Solar están más allá de Neptuno. Están lejos de la Tierra, son pequeños y fríos, lo que los convierte en objetivos difíciles de observar, incluso con grandes telescopios.

Plutón es el primer ejemplo. Antes de la visita en 2015 de la misión New Horizons de la NASA, el mayor de los planetas enanos se veía muy pequeño incluso con el Telescopio Espacial Hubble. Dados los retos inherentes a intentar observar estos lejanos mundos, los astrónomos a menudo necesitan combinar datos de una variedad de fuentes para observar los detalles básicos sus propiedades.

Recientemente, un grupo de astrónomos ha combinado datos de dos observatorios espaciales para descubrir algo sorprendente: un candidato a ser planeta enano [Nota importante: No está oficialmente aceptado como planeta enano por la IAU] denominado 2007 OR10 es significativamente mayor que lo pensado previamente.

Los resultados muestran que 2007 OR10 es el mayor nombre sin nombre de nuestro Sistema Solar y sería [de ser categorizado por la IAU como planeta enano] el tercero mayor de los planetas enanos. El estudio también encontró que el objeto es algo más oscuro y que gira más lentamente que la mayoría de los cuerpos que orbitan el Sol, empleando 45 horas para completar su rotación.

Para su investigación, los científicos usaron el Telescopio Espacial Kepler de la NASA -en su misión conocida como K2- a la vez de datos del infrarrojo procedentes del Observatorio Espacial Herschel. Herschel fue una misión de la Agencia Espacial Europea (ESA) con participación de la NASA. El paper que incluye estos resultados ha sido publicado en The Astronomical Journal.

Para Geert Barentsen, investigador del Kepler/K2 en el Ames Research Center de la NASA (Silicon Valley, California), “K2 ha realizado otra importante contribución en la revisión del tamaño estimado de 2007 OR10. Pero lo que es realmente potente es como combinando datos de K2 y Herschel se obtiene una gran cantidad de información sobre las propiedades del objeto”.

La medida revisada del diámetro del cuerpo, 1.535 kilómetros, es unos 100 kilómetros mayor que el siguiente planeta enano mayor, Makemake, y cerca de un tercio menor que Plutón. Otro planeta enano, llamado Haumea, tiene una forma oblonga siendo mayor su eje que 2007 OR10, pero sin embargo en volumen es menor.

Como su misión predecesora, K2 busca variaciones en el brillo de objetos distantes. Una pequeña caída en el brillo de una estrella puede ser una señal de un planeta pasando o transitando por delante. Pero, más cerca de nuestro planeta, K2 también busca en el Sistema solar pequeños cuerpos como cometas, asteroides, lunas y planetas enanos. Debido a su exquisita sensibilidad a los pequeños cambios en el brillo, Kepler es un excelente instrumento para observar distantes objetos de nuestro Sistema Solar y como cambian a medida que rotan sobre su eje.

Estimar el tamaño de estos lejanos y débiles objetos es complicado. Dado que parecen ser meros puntos de luz, puede ser un reto determinar cuando la luz que emiten representa un pequeño pero brillante cuerpo, o grande pero oscuro. Esto es lo que hace tan difícil observar 2007 OR10 -aunque su órbita elíptica lo acerca al Sol tanto como Neptuno, actualmente está el doble de lejos del Sol que Plutón-.

Fuente de la noticia: “2007 OR10: Largest Unnamed World in the Solar System” de NASA.

(*) Nota importante: No está oficialmente aceptado como planeta enano por la IAU. Aquí os presentamos la información tal cual la da a conocer la NASA.

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Crédito: NASA/JPL-Caltech

Otro interés científico en el uso de CHIMERA son los asteroides cercanos a la Tierra, los cuales pueden ser detectados por el instrumento incluso si únicamente tienen un tamaño de 10 metros. Mike Shao, del JPL y líder del grupo para búsqueda de asteroides cercanos a la Tierra en CHIMERA, predice que usando CHIMERA en el telescopio Hale en Palomar, pueden localizar varios de estos asteroides por cada noche de observación con el telescopio.

Objetos pulsantes como sistemas estelares binarios, estrellas enanas blancas pulsantes o enanas marrones también pueden ser observados con CHIMERA.

Para Gregg Hallinan “Lo que hace a CHIMERA único es la imagen multicolor a alta velocidad y gran campo, y que puede ser usado en una amplia variedad de propósitos científicos. Es el instrumentos más sensible de esta clase”.

CHIMERA usa detectores llamados electron multiplying charged-coupled devices (EMCCDs), que lo convierten en un sistema extremadamente sensible y de bajo ruido. Uno de los EMCCDs capta luz cerca del infrarrojo cercano, mientras que otro lo hace en longitudes de onda azul o verde, y la combinación permite un robusto sistema de búsqueda de perturbaciones en la luz estelar. Los detectores son capaces de funcionar a -100 grados Celsius para evitar ruido al fotografiar objetos.

Como aclaró Leon Harding “No solamente podemos fotografiar un amplio campo, también podemos fotografiar objetos que rotan cientos de cientos de veces por segundo”.

Uno de estos objetos que el equipo de CHIMERA usó para probar el instrumento fue el púlsar de la Nebulosa del Cangrejo, en Tauro. Este púlsar es el resultado final de una estrella cuya masa colapso al final de su vida. Su masa es como la del Sol, pero gira sobre su eje 32 veces por segundo. El instrumento enfocó el púlsar en una exposición de 300 segundos para crear una imagen en color.

Remarcando la versatilidad de CHIMERA, el instrumento también fotografió el cúmulo globular M22, situado en la constelación de Sagitario, hacia el centro de nuestra galaxia. Una sola imagen de 25 milisegundos capturó más de 1.000 estrellas. El equipo observará M22, y otros campos como este, durante 50 noches a lo largo de 3 años, para buscar indicios de objetos del Cinturón de Kuiper.

Fuente del artículo: “Versatile Instrument to Scout for Kuiper Belt Objects” de NASA.

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Crédito: NASA/JPL-Caltech

En el Observatorio Palomar cerca de San Diego, los astrónomos están ocupados dando retoques a un instrumento de alta tecnología que podría descubrir una gran variedad tanto de objetos lejanos como cercanos a la Tierra.

El sistema Caltech HIgh-speed Multi-color camERA (CHIMERA) está buscando objetos en el Cinturón de Kuiper, la banda de cuerpos helados más allá de la órbita de Neptuno y que incluye a Plutón. También puede detectar asteroides cercanos a la Tierra (NEA, near-Earth asteroids) y formas exóticas de estrellas. Los científicos del Jet Propulsion Laboratory (NASA) y del California Institute of Technology, ambos en Pasadena, están colaborando en este instrumento.

Según Gregg Hallinan, investigador principal del instrumento CHIMERA, “El Cinturón de Kuiper es un remanente limpio de la formación de nuestro Sistema Solar. Estudiándolo podemos aprender mucho sobre cómo se formó nuestro sistema Solar y cómo está continuamente evolucionando”.

La cámara de gran campo del sistema permite a los científicos monitorizar cientos de estrellas simultáneamente para ver si un objeto del Cinturón de Kuiper pasa por delante de ellas. Tal objeto podría reducir el brillo de la estrella en tan solo una décima parte durante un segundo a medida que pasar por delante, por lo que la cámara tiene que ser rápida para poder registrarlo.

Para Leon Harding, científico del instrumento CHIMERA, “Cada una de las cámaras de CHIMERA puede tomar 40 imágenes por segundo, permitiéndonos medir un patrón de difracción característico en las longitudes de onda de la luz en las cuales son sensibles. Esta técnica de fotografía de alta velocidad nos permitirá encontrar nuevos objetos del Cinturón de Kuiper más pequeños que cualquier otro estudio realizado por observatorios terrestres hasta la fecha”.

El equipo de Gregg Hallinan en Caltech y JPL para el instrumento CHIMERA han publicado esta semana en el Monthly Notices of the Royal Astronomical Society un paper en el que describen el instrumento.

Los astrónomos están particularmente interesados en encontrar objetos del Cinturón de Kuiper menores de 1 kilómetro de diámetro. Debido a que pocos de dichos objetos ha sido encontrados, los científicos quieren ver como de comunes son, de que están hechos y como colisionan con otros objetos. Los astrónomos de CHIMERA estiman que en las 100 primeras horas de datos de CHIMERA, pueden encontrar docenas de estos pequeños y distantes objetos.

Fuente del artículo: “Versatile Instrument to Scout for Kuiper Belt Objects” de NASA.

 

[This post participates in Carnival of Space #449, at Brown Spaceman:
CHIMERA is a new instrument which could help astronomers to discover small KBOs (Kuiper Belt Objetcs) and NEAs asteroids]

Crédito: Caltech/R. Hurt (IPAC)
Antes de nada, debo aclarar que NO SE HA DESCUBIERTO UN DÉCIMO PLANETA tal y como han anunciado algunos medios de comunicación que, o bien no han entendido la noticia, o bien se han dejado llevar por la “expectación” para ganar lectores. Este tipo de titulares llevan a la confusión y en mi opinión, a que la población rechace la información científica que ofrecen los medios. ¿Cuántas veces hemos leído que se ha descubierto agua en Marte? Si nos quedamos sólo con el titular, como hacen la inmensa mayoría de los lectores de periódicos (incluido yo mismo), llega un momento en el que la noticia deja de ser interesante y de actualidad. Sólo los verdaderamente interesados en la materia ahondaríamos más en esa noticia para descubrir lo qué se ha descubierto realmente.

Pasemos por fin a ver qué es lo que dicen los científicos,…
Investigadores del Caltech han encontrado evidencias de la existencia de un planeta gigante, con una órbita muy extraña, en el Sistema Solar exterior. Este hipotético objeto, que los investigadores han apodado como Noveno Planeta, tiene una masa 10 veces superior a la terrestre y orbita 20 veces más lejos del Sol, en promedio, que el planeta Neptuno, por lo que tardaría entre 10.000 y 20.000 años en dar una vuelta completa alrededor del Sol.
Los científicos, Konstantin Batygin y Mike Brown, descubrieron la existencia del planeta a través de simulaciones informáticas, pero todavía no han logrado observar el objeto directamente.
“Esto sería un noveno planeta real”, comenta Brown. “Sólo se han descubierto dos verdaderos planetas en el Sistema Solar desde la antigüedad y este podría ser un tercero. Una parte importante de nuestro Sistema Solar está esperando a ser encontrada, lo que es muy emocionante”.
Brown señala que este supuesto noveno planeta, que poseería unas 5.000 veces la masa de Plutón, sería lo suficientemente grande como para no tener dudas de si se trata de un verdadero planeta. A diferencia de otros cuerpos más pequeños conocidos como planetas enanos, el Noveno Planeta dominaría gravitacionalmente su vecindad orbital. De hecho, dominaría una región más grande que cualquiera de los planetas conocidos.Batygin y Brown describen su trabajo en la revista Astronomical Journal, y muestran como este hipotético cuerpo ayudaría a explicar fenómenos que observamos en los cuerpos helados del Cinturón de Kuiper, los objetos helados situados mas allá de la órbita de Neptuno.

“Aunque al principio éramos bastante escépticos sobre la existencia de este planeta, cada vez estamos más convencidos de que está ahí”, comenta Batygin. “Por primera vez en más de 150 años, tenemos evidencias sólidas de que el censo planetario del Sistema Solar es incompleto”.

El camino hacia el descubrimiento teórico no fue sencillo. En 2014 Chad Trujillo, y su colega de Scott Sheppard publicaron un artículo señalando que 13 de los objetos más distantes en el Cinturón de Kuiper poseían una característica orbital similar que sugería la existencia de un pequeño planeta. Brown pensó que la existencia de este cuerpo era poco probable, pero despertó su curiosidad. Desde entonces, junto a Batygin, comenzó a investigar sobre estos objetos distantes.

Brown como observador, y Batygin, como científico teórico, unieron sus especialidades para tratar de aprender más sobre el Sistema Solar exterior a través de estas dos especialidades diferentes ya la vez complementarias. Esta diferencia permitió a los investigadores desafiarse mutuamente y considerar nuevas posibilidades. Enseguida se percataron de que 6 de los objetos estudiados por Trujillo y Sheppard mantenía orbitas elípticas que apuntaban en la misma dirección del espacio físico, lo que era sorprendente, siendo las probabilidades de que esto ocurra de manera natural escasas. Además, las órbitas de estos objetos poseen casi la misma inclinación con respecto a los planetas. La probabilidad de que eso ocurra es de aproximadamente 0,007 por ciento. “Básicamente, no debería ocurrir al azar”, dice Brown. “Así que pensamos que algo más debe perfilar estas órbitas.”La primera probabilidad fue pensar en la existencia de cuerpos helados que todavía no habían sido observados y que ejercían una fuerte atracción gravitatoria. Pero desecharon esta idea porque este escenario requería que el Cinturón de Kuiper debería tener una masa 100 veces superior a la estimada.

Después se abordó la idea de la existencia de un nuevo planeta, por lo que se realizaron simulaciones que condujeran a que los seis objetos estudiados presentaran las características orbitales observadas. Y fue así como llegaron a una teoría que explica no sólo las características observadas, sino que recrea predicciones que son comprobables.

Y de hecho la existencia del Noveno Planeta ayuda a explicar algo más que la alineación de los objetos distantes del Cinturón de Kuiper. También proporciona una explicación para las órbitas misteriosas que dos de ellos trazan. El primero de esos objetos, llamado Sedna, fue descubierto por Brown en 2003. A diferencia de una gran variedad de objetos del Cinturón de Kuiper, Sedna nunca se acerca a Neptuno. Un segundo objeto como Sedna, conocido como 2012 VP113, fue descubierto por Trujillo y Sheppard en 2014. Batygin y Brown encontraron que la presencia del Noveno Planeta en su órbita propuesta produce naturalmente que los objetos como Sedna posean órbitas que los vinculen poco a Neptuno.

Pero la verdadera sorpresa para los investigadores fue el hecho de que sus simulaciones también predijeron que habría objetos del Cinturón de Kuiper en órbitas inclinadas perpendicularmente al plano de los planetas. En los últimos tres años se había descubierto cuatro objetos trazando este tipo de órbitas. Cuando se introdujeron los datos de estos cuerpos en la simulación había una clara correspondencia.

¿De dónde procede el Noveno Planeta y cómo terminó orbitando el Sistema Solar exterior? Los científicos creen que este hipotético cuerpo podría haber sido expulsado de su ubicación original debido a que cuando el Sistema Solar era joven, se acercó mucho a Júpiter o Saturno.

El siguiente paso es encontrar al Noveno Planeta, y Brown y su equipo ya están trabajando en ello.

Más información en el enlace.

NASA/ESA/G. Bacon/STScI
Los astrónomos han descubierto el objeto más distante jamás visto en el Sistema Solar: un mundo gélido que en la actualidad se encuentra 103 veces más lejos del Sol que la propia Tierra, es decir, a 103 UA (1 UA equivale a 150 millones de kilómetros). Se rompe así un récord que anteriormente tenía el planeta enano Eris, que se había observado a 97 UA.

Scott Sheppard, astrónomo de la Institución Carnegie para la Ciencia en Washington DC, informó el pasado 10 de noviembre en la reunión de la Sociedad Astronómica Americana sobre este descubrimiento.

El objeto se encuentra más allá del Cinturón de Kuiper (hogar de Eris y Plutón), y dentro de los márgenes inferiores de la Nube de Oort. Debido a su posición este objeto es científicamente muy interesante, ya que los cuerpos situados a estas distancias han permanecido inalterados durante miles de millones de años.

De momento, los astrónomos no han podido establecer con exactitud la órbita del cuerpo ya que no cuentan con las suficientes observaciones como para calcularla, por lo que hay posibilidades de que este objeto se acerque al Sol, lo que facilitaría su observación.
“Todavía no tenemos motivos como para sentirnos satisfechos”, comenta  Michael Brown, científico planetario del Instituto de Tecnología de California en Pasadena.
Aún así, este descubrimiento abre las puertas a una nueva visión de la periferia del Sistema Solar. Hasta ahora sólo se conocían dos mundos en la Nube de Oort interior: Sedna y 2012 VP113 (conocido informalmente como Biden)

Sedna nunca se acerca al Sol a menos de 76 UA, y 2012 VP113 tampoco lo hace a menos de 80 UA. Si este nuevo mundo descubierto no llegase a aproximarse al Sol más allá de las 103 UA, pasaría a ser el tercer miembro, junto con Sedna y Biden, de la parte interior de la Nube de Oort.

Pero si el objeto se acercara mucho más al Sol, a menos de 50 UA y cruzara el Cinturón de Kuiper, se consideraría miembro de dicho cinturón, estando su órbita particularmente extendida debido a la influencia gravitatoria de Neptuno.

Los cuerpos de la Nube de Oort interior son más fascinantes que los objetos del Cinturón de Kuiper, ya que están demasiado alejados como para verse afectados por la gravedad de Neptuno, por lo que sus órbitas podrían estar reflejando las condiciones primordiales que se dieron en un Sistema Solar recién nacido.

Sheppard y Trujillo descubrieron el objeto con el telescopio Subaru en Mauna Kea en Hawai. Estiman que podría poseer 500 kilómetros de diámetro, alcanzando incluso los 800 kilómetros. Se están organizando nuevas observaciones para poder calcular con exactitud su órbita.

Enlace original: Nature.

[Artículo cedido por Astrofísica y Física]

Sucesivas ampliaciones hasta la escala de la Nube de Oort. Crédito: NASA/JPL-Caltech/R. Hurt 

La nave New Horizons de la NASA, que sobrevoló el planeta enano Plutón el pasado 14 de julio, ha completado una serie de maniobras encaminadas a orientarla hacia su nuevo destino, un cuerpo del cinturón de Kuiper denominado 2014 MU69. En total han sido cuatro maniobras de propulsión cuyo objetivo era corregir la trayectoria. En estos momentos se encuentra a más de 5.000 millones de kilómetros de la Tierra, y aún le quedan por delante otros 1440 millones de kilómetros de viaje para alcanzar 2014 MU69. Si todo va bien está previsto que llegue en enero del 2019.

Las tres primeras maniobras se realizaron los días 22, 25 y 28 de octubre. La cuarta y última se realizó el miércoles 4 de noviembre a las 13:15 horas EST, durando un total de 20 minutos. Se puede ampliar información en el artículo “New Horizons completes record-setting Kuiper Belt targeting maneuvers” de Phys.org.

13 Oct / 2015

Los TNOs

Un TNO es un objeto Trans-Neptuniano. Por este se entiende, cualquier objeto del Sistema Solar cuya órbita esté situada a una distancia media superior a la de Neptuno. El más popular y primero en ser descubierto, es Plutón. Plutón inicialmente fue considerado planeta y posteriormente, reclasificado en 2006 por la IAU como planeta enano.

Desde el descubrimiento de Plutón en 1930, no se descubrió ningún cuerpo más hasta 1992 (a excepción de Caronte, principal satélite de Plutón). Este año se descubrió el cuerpo llamado 1992 QB1. En l actualidad se conoce la existencia de unos 2000, con tamaños entre 50 y más de 2.000 kilómetros. De todos ellos, los más conocidos son (además de Plutón) Eris, Makemake, Haumea (también conocido como Ataecina, nombre asignado por el equipo descubridor) y Sedna.


Esta región de nuestro Sistema Solar, está dividida principalmente en tres regiones: el cinturón de Kuiper, el disco disperso y la nube de Oort. Dentro del cinturón de Kuiper, la distancia de los cuerpos varía de las 30 UA a las 55 UA. Los cuerpos dentro de esta región se clasifican en cuerpos en resonancia orbital con Neptuno (los que están en resonancia 1:2 se llaman twotinos, mientras que aquellos con resonancia 2:3 se denominan plutinos, ya que el cuerpo mayor con estas características es Plutón) y en cuerpos sin dicha resonancia (llamados cubewanos). En la región del disco disperso, más allá del cinturón de Kuiper, los cuerpos presentan órbitas irregulares.

En el gráfico de este post, se puede ver su distribución en las diferentes regiones.

Te resultarán interesantes los siguientes artículos. En Vega 0.0:
– “‘TNOs are cool’: Caracterización de 15 Objetos Trans-Neptunianos
Y también en Astrofísica y Física:
– “El OAN participará en el censo más completo de TNOs
– “Resonancias orbitales en los objetos del Cinturón de Kuiper
– “Cinturón de Kuiper
– “¿Es Tritón un objeto del Cinturón de Kuiper?

Crédito: NASA/JHUAPL/SwRI/Alex Parker

Tras el exitoso sobrevuelo del pasado 14 de julio del planeta enano Plutón por New Horizons (NASA), la sonda tomará en breve rumbo a un nuevo y enigmático cuerpo. Su nombre es 2014 MU69 y es un pequeño mundo perteneciente al Cinturón de Kuiper, una región de la que apenas conocemos su estructura y origen. Este pequeño KBO (Kuiper Belt Object) tiene un diámetro estimado de unos 45 kilómetros (lo que podría ser entre el 0,5% y 1% del diámetro de Plutón). 
Descubierto el 26 de junio de 2014, su órbita tiene un perihelio situado a 42 UA (una unidad astronómica equivale a la distancia media entre la Tierra y el Sol, unos 150 millones de kilómetros), un semieje mayor de 44 UA y una excentricidad de 0,0448. Si alguien intentase observarlo con su telescopio, lo tendría realmente difícil. En estos momentos su magnitud visual aparente es la +25,6.

Para llegar hasta PT1, apodo que ha recibido 2014 MU69 (por ‘Potencial Target 1‘), los miembros de control de la misión comenzarán entre finales de octubre y principios de noviembre a realizar correcciones en la trayectoria de New Horizons. Dada la alta velocidad a la que viaja la sonda, cualquier retraso en dichas operaciones podría ser fatal cara a lograr alcanzar el nuevo objetivo, con un incremento notable en el consumo de su combustible remanente.
Si todo va según lo previsto New Horizons podría realizar el sobrevuelo de 2014 MU69 para el 1 de enero de 2019. Este sobrevuelo nos permitiría estudiar un cuerpo que se cree que ha permanecido inalterado desde la formación del Sistema Solar, hace 4.500 millones de años.

Crédito: NASA/JHUAPL

Se puede ampliar información en los artículo “NASA’s New Horizons Team Selects Potential Kuiper Belt Flyby Target” de la NASA y “JPL Small-Body Database Browser (2014 MU69)” del JPL.