En los anocheceres de junio, con sus largos crepúsculos que se alargan hasta la medianoche, podemos ver en la eclíptica, cruzando nuestro meridiano local, a la extensa constelación de VIRGO, entre cuyas estrellas encontramos este año a Júpiter, que ya percibimos a pesar de la luz crepuscular a la derecha de la estrella principal Espiga (Alpha Vir), y un poco más tarde con el cielo un poco más oscuro, más a la izquierda vemos las estrellas Zuben El Genubi (Alpha2 Lib) y Zuben El Chamali (Beta Lib), las principales de la constelación de LIBRA
También en la eclíptica, apagados por la luz del crepúsculo y por estar a tan baja altura, despareciendo por el noroeste, vemos a los GEMELOS, Cástor y Pólux, (Alpha y Beta Gem), y a las tenues estrellas de CÁNCER, casi imperceptibles. Tras ellas va Régulo (Alpha Leo), la estrella principal del LEÓN, que desaparecerá apenas una hora después de medianoche.
Antares (Alpha Sco). Cortesía de Aitor Abadía

Al sureste, vemos brillar en la eclíptica a Antares (Alpha Sco) el “corazón” de ESCORPIÓN y cerca, a su izquierda, vemos Saturno, que a mediados de mes se encontrará en oposición. También sobre la eclíptica vemos la gran constelación de OFIUCO, y asomando por el horizonte a SAGITARIO, el “arquero a caballo”

Al noreste y todavía en el crepúsculo empezamos a ver las tres estrellas que conforman el popular asterismo del “Triángulo de Verano”  Vega (Alpha Lyr), Deneb (Alpha Cyg) y Altair (Alpha Aql)

Por el cénit, también durante el crepúsculo vemos la constelación de BOYERO, y cruzando nuestro meridiano local a gran altura -65 grados- a Arturo (Alpha Boo) su estrella principal que se alzará sobre Júpiter
Mirando al norte vemos el asterismo del trapecio de la OSA MENOR por encima de Polaris (Alpha UMi), y serpenteando en la parte alta de la región circumpolar a DRAGÓN. Descendiendo por el noroeste vemos a la OSA MAYOR mientras que por la parte baja apenas se advierte CAMELOPARDALIS.  Hay que esperar a la madrugada para poder ver por encima de la bruma las estrellas de CASIOPEA y las de CEFEO

Grata sorpresa al leer hoy el ejemplar de Mayo-2017 de la revista AstronomíA. Un fotografía que Verónica Casanova y yo tomamos el 31 de enero de la conjunción Luna-Venus-Marte (ver artículo “Fotografía de la conjunción entre Luna, Venus, Marte y… cigüeñas“), ha sido publicada en su sección “Astrofotografía“.

¡Nuestro agradecimiento a la revista AstronomíA!… y a las cigüeñas que posaron para la instantánea.

 

 

En el crepúsculo vespertino de las primeras semanas de mayo, al Oeste, todavía vemos fugazmente Sirio (Alpha CMa) junto con Betelgeuse (Beta Ori) y Proción (Alpha CMi) desapareciendo por el Oeste. También al Oeste advertimos Aldebarán (Alpha Tau), con MARTE, muy apagado por su cercanía al Sol, y sobe ellos Capella (Alpha Aur), Cástor Pólux, (Alpha y Beta Gem). Y al Este vemos brillar Arturo (Alpha Boo)
Cúmulo  de Coma (Mel 111). Foto cortesía de Belén Santamaría

Al anochecer podemos ver en la eclíptica, cruzando nuestro meridiano local, las dos grandes constelaciones de la primavera, LEO, con su estrella principal, Régulo (Alpha Leo); y VIRGO, con Espiga (Alpha Vir), junto a la cual destaca llamando la atención JÚPITER. Sobre éste, a la derecha de Arturo, se encuentra la discreta constelación de COMA BERENICE, en la que podemos advertir a simple vista el cúmulo estelar de Coma (Melotte 111), un cúmulo abierto que podemos observar mejor con prismáticos.

[Artículo cedido por Astrofísica y Física]

 

Hay docenas y docenas de lunas en el Sistema Solar, desde mundos sin atmósfera como nuestra Luna, o con una gruesa atmósfera como Titán. Grandes lunas como Ganímedes o pequeños cuerpos como Fobos. Júpiter y Saturno tienen muchísimas lunas cada uno. E incluso Marte, más pequeño que la Tierra, posee dos. Pero, ¿qué pasa con Venus, un planeta similar a la Tierra? ¿Por qué no tiene lunas?

Venus y Mercurio son los únicos planetas del Sistema Solar que no poseen lunas naturales orbitando a su alrededor. Averiguar por qué ha sido el objetivo de muchas investigaciones llevadas a cabo por los astrónomos.

Los científicos barajan tres posibles explicaciones de por qué los planetas tienen lunas. La primera es que estos satélites naturales fueron capturados por la gravedad del planeta cuando pasaron cerca de ellos. Este sería el caso de las pequeñas lunas marcianas Fobos y Deimos. Otro escenario sería el de que el planeta sufriera un gran impacto que eyectara parte de su material al espacio. Este material formaría posteriormente un satélite. Este es el caso de nuestra Luna. Y la tercera teoría sugiere que las lunas se formaron junto al planeta por acreción general del material sobrante en la formación de éste.

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Primeras fotografías de la observación del 17 de marzo con Verónica Casanova desde La Parrilla (Valladolid). Objetos del Sistema Solar: La Luna (1/25 seg, 100ISO), Venus (1/1000 seg, 400ISO) y Júpiter (10 seg, 1600ISO). Todos tomados con el R80/400 f/5.

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En este mes de abril, durante el crepúsculo vespertino, seguimos advirtiendo las brillantes estrellas de El Hexágono de Invierno” desapareciendo por el Oeste y llevándose al planeta Marte, mientras que al Este nos llaman la atención Arturo (Alpha Boo) y a su derecha Júpiter cerca de Espiga (Alpha Vir). Y Régulo (Alpha Leo) lo vemos alto aprestándose a cruzar nuestro meridiano local.
M44. Cúmulo abierto de El Pesebre. Cortesía de Fran Sevilla y Verónica Casanova
Después del crepúsculo y antes de la medianoche, ya podemos ver en la eclíptica, cruzando nuestro meridiano local, la tenue constelación de CÁNCER con su singular cúmulo estelar abierto de “El Pesebre” (M44). que por su magnitud 3.1, puede percibirse a simple vista en cielos oscuros como un objeto difuso no puntual que resulta magnífico con prismáticos.
Debajo de CÁNCER, LEO y VIRGO, extendida sobre todo el horizonte meridional, casi no advertimos las estrellas de la más extensa y alargada de todas las constelaciones, HIDRA, con Alphard (Alpha Hya) su estrella principal; la cabeza de este monstruo mitológico la localizamos entre Proción y Régulo, y sobre su cola vemos las constelaciones de COPA y CUERVO.
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Primeros resultados de la observación desde la Parrilla (Vallladolid) del pasado 24 de febrero junto con Verónica Casanova. Pudimos por fin estrenar el nuevo tubo 80/400 montado sobre la NEQ5.
Estas primeras fotografías son:
– Telescopio 80/400 sobre NEQ5 con Canon EOS500D acoplada. Venus visible en el cielo.
– Venus: 1/2000 segundos 400ISO focal 400 mm. Fase de 0,21.
– Marte: 70 segundos a 3200ISO (subido pues había bruma) focal 400 mm. No fue posible encuadrar a Urano.
– Júpiter: 0,5 segundos a 400ISO. Visibles los cuatro satélites galileanos (La última fotografía los identifica).
Tras estas primeras imágenes comenzamos ya a procesar imágenes de objetos de cielo profundo.

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El pasado 21 de febrero Verónica Casanova y yo realizamos este time-lapse del atardecer. Fue tomado con la cámara réflex Canon EOS500D desde el Paseo de Isabel la Católica (Valladolid). Consta de 317 imágenes a focal 300 mm, f/45, 1/4000 segundos a 100ISO. También poco después pudimos fotografíar Venus.

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Más fotografías del 19 de febrero desde Robladillo (Valladolid) con Verónica Casanova. Poco a poco las últimas luces del día se tornan de intensos colores….
En la primera es fácilmente observable Venus (hacia esquina superior derecha)

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Estos días de marzo, durante el crepúsculo vespertino, al oeste, todavía podemos ver brillar a Venus a punto de ocultarse, en PISCIS, extinguiéndose conforme pasean los días; y desde mediados de mes empezamos a ver a Mercurio, también en el crepúsculo vespertino y también en PISCIS. Marte, cuando oscurece un poco, se deja ver en PISCIS, pasando a ARIES el día 8.
Las Pléyades. Cortesía de Juan P. Ramón Pérez
Entre el final del crepúsculo y la medianoche, podemos ver, cruzando nuestro meridiano local, el popular asterismo de “El Triángulo de Invierno” conformado por las estrellas Sirio (Alpha CMa) la estrella principal del Can Mayor; Proción (Alpha CMi), la principal del Can Menor; y Betelgeuse (Alpha Ori), en el hombro oriental de ORIÓN “el cazador”.
También vemos cruzando nuestro meridiano local la constelación de GÉMINIS, con Cástor y Pólux. (Alpha y Beta Gem), y a su derecha vemos TAURO, con Aldebarán (Alpha Tau). y el cúmulo abierto de Las Pléyades (M45),
También al final del crepúsculo vespertino, al este, ya podemos advertir sobre la eclíptica a Régulo (Alpha Leo), la estrella principal de LEO; y a su derecha, la discreta constelación de CÁNCER. Un poco más tarde vemos levantarse Arturo (Alpha Boo) la estrella más brillante del hemisferio norte, y enseguida vemos a su derecha a Júpiter en VIRGO junto a Espiga (Alpha Vir), la estrella principal de esta primaveral constelación.
A medianoche, extendida sobre todo el horizonte meridional, vemos completa la más extensa y alargada de todas las constelaciones, HIDRA.
Por el cénit, durante el crepúsculo advertimos a Capella (Alpha Aur) la principal de AURIGA; más tarde también vemos cerca del cénit las tenues estrellas de discretas constelaciones como LINCE y LEÓN MENOR.
Mirando al norte, tras el crepúsculo, vemos el asterismo del trapecio de la OSA MENOR levantándose por el noreste, y en la parte alta de la región circumpolar, la OSA MAYOR; la tenue CAMELOPARDALIS comienza a descender por el noroeste, y cayendo sobre el horizonte norte-noroeste vemos a CEFEO y CASIOPEA; levantándose por el este podemos ver DRAGÓN.
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