Estos últimos días veréis que están ocurriendo varías erupciones solares (o como más habitualmente suelo denominar, solar flares) notables y que tienen una clasificación compuesta por una letra y un número, por ejemplo M9. Esta clasificación se realiza en base al valor máximo del flujo en rayos X (de 100 a 800 nm) que se detecta y se mide en W/m2.
Las categorías, de menor a mayor intensidad, son A, B, C, M y X. Cada categoría es 10 veces mas intensa que la anterior. Pero además tiene otro índice, un número entre 1 y 9 que indica a su vez, dentro de la misma clase, la diferencia de intensidad. De este modo, una erupción de clase B1 es 10 veces más intensa que una A1, y una X5 es 4 veces más intensa que una X1. Las erupciones más habituales son las de categoría A, B y C. Las erupciones de categoría M y en particular las X son muy intensas, y generalmente tienen efectos en el entorno espacial de la Tierra). Por ejemplo una X1 tiene una potencia de 0,0001 W/m2. Sin embargo se han llegado a medir de hasta categoría X28 (0,0028 W/m2) y se sospecha que hasta X45 (0,0045 W/m2).
 
Una de las consecuencias de esta alta actividad solar se puede observar desde países nórdicos, en las auroras boreales. Otras consecuencias, no tan atractivas como las auroras, son problemas en los satélites en órbita o en las telecomunicaciones que usan las partes más altas de la atmósfera para reflejar la señal, pues pueden quedar dichas capas atmosféricas con un grado alto de ionización.