Crédito: NASA/Swift/Mary Pat Hrybyk-Keith y John Jones/Wikipedia

Según un reciente artículo de la ‘Publicación Monthly Notices of the  Royal Astronomical Society‘, los efectos de una potente explosión de rayos gamma, podrían haber alcanzado nuestro planeta en la Edad Media, aunque sin consecuencias para la vida al ser absorbida por la atmósfera.
En concreto el estudio encontró en algunos cedros de Japón isótopos de carbono 14 en cantidades altas, así como berilio en algunas capas de hielo de la Antártida. El posible motivo, según el estudio, sería el impacto de rayos gamma en la parte alta de la atmósfera de nuestro planeta. En base a los anillos de los árboles y la profundidad de las capas de hielo, han datado el evento alrededor del año 775 d.C. En cuanto al origen de dicha radiación gamma, el estudio apunta a una gran explosión en la Vía Láctea (quizás la colisión de dos agujeros negros o dos estrellas de neutrones), situados a una distancia de entre 3.000 y 12.000 años luz de nuestro planeta.