Paseando por el Huerto de Calisto y Melibea (Salamanca) observamos de que en el cielo había un halo solar. La fotografía superior es una imagen que tomamos del fenómeno con una cámara digital sencilla. Pero, ¿qué es lo que realmente estábamos contemplando?
El fenómeno que contemplamos se denomina halo de 22º, o halo menor. Este efecto óptico se forma alrededor del Sol o de la Luna, con un radio angular de 22º y una anchura aproximada de 1,5º. Lo habitual es que como en nuestro caso, no se vea el anillo completo, debido a que la nube que lo origina no suele cubrir una amplia área del cielo.
El halo se puede contemplar durante horas dependiendo de la velocidad con la que se mueven las nubes y el tipo de cristal que las conforman. Cuanto más regulares sean los cristales, más luminosos y perfectos serán los halos.
¿Cómo se producen los halos de 22º?
Los halos de 22º se producen por el fenómeno de la refracción de la luz en los cristales de hielo hexagonales. Estos cristales cuentan con un ángulo de 60º si extendemos las caras del cristal. Teniendo en cuenta que el índice de refracción del hielo es de 1,31, podemos calcular el ángulo de desviación mínima, obteniendo un valor de 21,84º.
La descomposición de la luz blanca en los diferentes colores se produce por la desviación de la luz causada por la variación del índice de refracción entre el aire y el cristal.Cuando la luz blanca atraviesa el cristal, varía la velocidad de sus diferentes componentes monocromáticas, emergiendo por ello, a la salida del prisma en una banda de colores separados. De esta forma podemos definir la dispersión de la luz como la separación de un rayo de luz en sus componentes monocromáticas debido a su diferente índice de refracción. La mayor desviación la sufre la luz violeta y la menor la luz roja, tal y como se aprecia en la imagen inferior.