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Ene 14 2017

El oscurecimiento gravitatorio estelar

 

Cuando hablamos de estrellas nos las solemos imaginar cómo esferas perfectas. Sin embargo no hace falta hablar de estrellas para saber que esto no es así. Por ejemplo nuestro propio planeta no es una esfera perfecta: está achatada por los polos. Debido a la rotación, los cuerpos al girar se achatan como consecuencia de la presión adicional que crea la fuerza centrífuga hacia el exterior y cuya expresión es:

donde m es la masa, omega la velocidad angular y r la distancia radial al eje de rotación. De ello es fácil deducir que r aumenta a medida que nos desplazamos desde los polos hacia el ecuador. Por lo tanto, las regiones ecuatoriales sufrirán en mayor medida la fuerza centrífuga.
Un efecto derivado de todo ello es como afecta dicho achatamiento, en el caso de las estrellas, al gas en las diferentes regiones. En el caso de las regiones ecuatoriales el gas es menos denso, y por tanto más frío. En las regiones polares tendremos el caso opuesto, gas a mayor presión y mayor temperatura.
El llamado oscurecimiento gravitatorio es debido a esta circunstancia, por la cual el gas de las regiones polares está más caliente, y por lo tanto emite más radiación luminosa. En el ecuador, por el contrario, emitirá menos luz. O sea, los polos de las estrellas son más brillantes.

En concreto hay una estrella muy conocida, Regulus (la estrella alfa de la constelación del León) donde este fenómeno es muy intenso. Su periodo de rotación es muy breve: 16 horas (el Sol gira sobre su propio eje en unos 26 días). Esta rápida rotación causa que sus polos sean 5 veces más brillantes que las regiones ecuatoriales. Otra destacada estrella en la que se ha observado este fenómeno es Altair (la estrella alfa de la constelación del Águila).

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