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Jul 13 2018

Captada por primera vez la imagen de un planeta recién nacido

[Artículo cedido por Astrofísica y Física]

 

Esta espectacular imagen captada por el instrumento SPHERE, instalado en el VLT (Very Large Telescope) de ESO, es la primera imagen clara de un planeta en plena formación alrededor de la estrella enana PDS 70. El planeta se distingue claramente como un punto brillante a la derecha del centro de la imagen, que está oscurecida por la máscara del coronógrafo utilizada para bloquear la luz cegadora de la estrella central. Crédito: ESO/A. Müller et al.

SPHERE, un instrumento buscador de planetas instalado en el VLT (Very Large Telescope) de ESO, ha captado la primera imagen confirmada de un planeta formándose en el disco de polvo que rodea a una estrella joven. Además, los datos obtenidos sugieren que el planeta posee una atmósfera nubosa.

En las observaciones realizadas, la figura del planeta destaca como un punto brillante situado a  3.000 millones de kilómetros de la estrella central, denominada PDS 70, lo cual equivale a la distancia entre Urano y el Sol. El análisis muestra que PDS 70b es un planeta gaseoso gigante con una masa unas cuantas veces la de Júpiter. La superficie del planeta tiene una temperatura de aproximadamente 1000° C, mucho más caliente que cualquier planeta de nuestro Sistema Solar.
Para poder lograr esta imagen, los astrónomos han tenido que emplear un coronógrafo para bloquear la luz de la estrella y permitir así que el brillo de esta no impida la observación del planeta.

“Estos discos alrededor de estrellas jóvenes son los lugares en los que nacen los planetas, pero hasta ahora sólo un puñado de observaciones han detectado indicios de planetas bebé en ellos”, explica Miriam Keppler, que lidera el equipo detrás del descubrimiento del planeta PDS 70b, aún en formación. “El problema es que, hasta ahora, la mayoría de estos candidatos a planeta podrían ser solo fenómenos en el disco”.
El compañero planetario de PDS 70 ha escavado un disco de transición (un disco protoplanetario con un gigantesco “hueco” en el centro). Estas brechas internas se conocen desde hace décadas y se ha especulado con que fueran fruto de la interacción entre el disco y el planeta. Ahora, por primera vez, podemos ver el planeta.
“Los resultados de Keppler ofrecen una nueva perspectiva sobre las primeras etapas de evolución planetaria, que son complejas y que no comprendemos del todo” comenta André Müller, líder del segundo equipo que investiga al joven planeta. “Necesitábamos observar un planeta en el disco de una estrella joven para comprender realmente los procesos de formación planetaria”. Determinando las propiedades atmosféricas y físicas del planeta, los astrónomos son capaces de probar modelos teóricos de formación planetaria.

Fuente: ESO.

 

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