Imagen 1: Curva de luz de Betelgeuse. Crédito: AAVSO

Seguramente ya lo habréis leído en numerosas webs, redes sociales, periódicos e incluso noticiarios de la televisión: la magnitud de Betelgeuse, la estrella alfa de la constelación de Orión, está descendiendo. Incluso en algunos medios han dado la alarma ante una posible explosión supernova. Lo primero que hay que decir es que no es la primera vez que Betelgeuse, una estrella supergigante roja, disminuye de brillo. Cierto es que en esta ocasión la caída de brillo es bastante notable, prácticamente una magnitud (de aprox. +0,5 a +1,5, ver imagen 1), pero no debemos alarmarnos por ello.

Si bien es candidata a convertirse en supernova, según los modelos se estima que esto podría ocurrir de entre dentro de 100.000 años y un millón de años. Realmente es poco tiempo en las escalas de la vida de la estrellas, pero mucho para nuestra escala de tiempo de vida humana, que medimos en años. Incluso siendo optimistas, en base a lo que se sabe sobre Betelgeuse, aún no ha comenzado la etapa de emplear el carbono como combustible nuclear. Una vez que lo empiece a usar, tardará aún 600 años en consumirlo. A partir de entonces el camino que le quedaría para explotar como supernova acelera a velocidades de vértigo.

Incluso cuando explote no será peligroso para la vida en nuestro planeta, debido a la distancia a la que se encuentra (no está clara, y podría estar entre 400 y 800 años luz, aunque se suele considerar sobre los 600). Cuando esto ocurra brillará en el firmamento con una magnitud de -12, como la Luna llena, y será visible a plena luz del día durante meses. A continuación os incluyo un vídeo con una simulación.

Quizás alguno respire más tranquilo ahora, o quizás algunos estén decepcionados. En cualquier caso son fechas ideales para observar esta interesante estrella. Es fácil de localizar y ahora en enero a primeras horas de la noche comienza a ganar altura sobre el horizonte. En el siguiente mapa celeste os muestro Orión y donde se encuentra Betelgeuse. Es fácil advertir su tonalidad rojiza.

Imagen 2: Orión. Crédito: Stellarium

Aquellos que os animéis, también podéis medir su brillo sin necesidad de instrumento alguno, a simple vista. Para ello podéis usar el método Argelander. Se basa en comparar el brillo de la estrella variable con una más brillante y con otra más débil, mediante una escala de grados:
– grado 1: cuando tienen el mismo brillo a primer golpe del vista, y solo tras un rato largo se aprecia una ligera diferencia.
– grado 2: cuando tienen el mismo brillo a primer golpe de vista, pero rápidamente se aprecia la diferencia.
– grado 3: cuando existe una ligera diferencia.
– grado 4: cuando hay una diferencia notable.
– grado 5: cuando hay una gran desproporción entre el brillo de ambas estrellas. No es aconsejable usar este grado y deberíamos elegir otra estrella para la comparación.

Posteriormente usaríamos la siguiente fórmula:

M(V) = M(A) + ( a / (a+b) ) x ( M(B) – M(A) )

donde M(V) será la magnitud aparente de la estrella variable, M(A) la magnitud conocida de la estrella más brillante, M(B) la magnitud conocida de la estrella más débil, a el grado de comparar la estrella más brillante con la variable y b el grado de comparar la estrella más débil con la variable. A continuación tenéis la carta a emplear. Las magnitudes de la carta vienen sin la coma decimal de modo que por ejemplo, 49 sería una magnitud +4,9. Betelgeuse está marcada con una cruz y en el centro de la carta. En la parte inferior aparece el cinturón de Orión.

Imagen 3: Carta para estimar la magnitud de Betelgeuse. Crédito: AAVSO

También para quién desee ampliar información os recomiendo el siguiente artículo, titulado «El enigma de Betelgeuse»:

https://www.investigacionyciencia.es/blogs/astronomia/76/posts/el-enigma-de-betelgeuse-18171

¡Suerte con la observación de esta hermosa estrella!