Cuando era niño solíamos ir una semana de vacaciones a Medina de Rioseco (Valladolid). Al final de la calle donde vivía mi abuela estaba el Arco de San Sebastián. Unas veces iba a llenar el botijo con agua fresca, y otras llevaba el telescopio para ver las estrellas, pues tras el arco acaba el pueblo y comenzaba el hermoso firmamento. Acuarela de dicho arco realizada sobre papel Arches de grano grueso de 300 g/m² y tamaño A4.