Durante Septiembre podremos seguir disfrutando de los hermosos cielos estivales, además de aún seguir teniendo unas temperaturas nocturnas adecuadas. Si miramos hacia el sur (figura 1), poco a poco vamos viendo como la constelación de Sagitario nos abandona. Para agosto recomendamos la observación de la nebulosa de la Laguna (M8). Vamos a aprovechar el final del periodo de visibilidad de esta constelación, para observar otro objeto espectacular: la nebulosa Trífida. También conocida como M20 (NGC6514) es quizás una de las nebulosas más características del firmamento. Es la popular nebulosa Trífida y fue descubierta en 1750 por Guillaume Le Gentil. Situada en Sagitario, un poco al norte de la nebulosa M8 (de la que ya hemos hablado en un post anterior), está a 5.500 años luz de nosotros y se trata de una nebulosa de emisión, dividida en tres lóbulos (origen de su nombre) separados por líneas de polvo oscuro. Si bien tiene una magnitud de +6,3, es muy fácil de observar con prismáticos, y nos brinda un gran espectáculo con telescopios incluso de pequeña apertura. Tiene un diámetro angular de 20 minutos de arco (lo que, a la distancia que está situada, implica un tamaño de 12 años luz). Sus coordenadas son ascensión recta 18h 02m y declinación -22º 58′.

 

Si miramos hacia el este (figura 2), Perseo y Andrómeda ya van ganando altura a primeras horas de la noche. Esta región, a pesar de no tener estrellas brillantes destacadas, si que es rica en objetos. Por ejemplo, este mes vamos a centrarnos en la galaxia espiral de Andrómeda. Perteneciente al mismo grupo local de galaxias que la Vía Láctea, se trata de un objeto situado a 2,5 millones de años luz y visualmente situada en la región norte de la constelación, es fácil de localizar ya que tiene una magnitud aparente que la hace visible a simple vista desde cielos limpios y oscuros (magnitud +4,3). Desde luego todo un espectáculo con prismáticos y con pequeños telescopios. Si probáis a fotografiarla, también os resultará fácil de obtener una bonita imagen.

 

 

Mirando al cenit (figura 3), continúa reinando el triángulo del verano. Este mes vamos a recomendar una nebulosa planetaria, para que necesitaremos usar telescopio. M57, la nebulosa del Anillo o NGC6720: tres formas de denominar a este bello objeto. Descubierta en 1779 por Antoine Darquier, esta espectacular nebulosa anular quizás sea la más popular de las conocidas y de las más usadas en los libros de astronomía como ejemplo de esta categoría de objetos. Se trata de una nebulosa en la constelación de Lyra, entre las estrellas Beta y Gamma, con una magnitud visual de +8,8 y con coordenadas AR 18h 53m Declinación +33º 2′. Esta nebulosa lleva en expansión quizás unos 1600 años y la vemos con una inclinación con respecto a su eje de 30º. Se encuentra a 2300 años luz de nosotros y tiene un tamaño de 0,9 años luz. En su centro se encuentra la estrella enana blanca originaria: su brillo es de +15,0, y se necesitan potentes telescopios para observarla. Sin embargo la nebulosa se puede observar fácilmente con telescopios pequeños, aunque lo ideal es usar fuertes aumentos (no menos de 100) y telescopios con un diámetros de al menos 150 mm.