[Artículo cedido por Astrofísica y Física]

Los astrónomos han especulado durante décadas con la posible existencia de vida en las nubes altas de Venus. La detección de fosfina podría apuntar a tal vida «aérea» extraterrestre. Crédito: ESO/M. Kornmesser/L. Calçada & NASA/JPL/Caltech

Los astrónomos acaban de anunciar el descubrimiento de una molécula, conocida como fosfina, en las nubes de Venus.

¿Por qué es importante este descubrimiento? Porque en la Tierra este gas solo lo podemos encontrar de dos formas: o bien fabricado de forma industrial, o producido por microbios.

Los astrónomos no descartan que el origen de este fosfano se deba a algún proceso geoquímico que se desconoce. La superficie de Venus es realmente corrosiva, por lo que las sondas no pueden sobrevivir mucho tiempo. Lo mismo ocurre con su atmósfera.

Venus tiene una densa atmósfera, compuesta en su mayor parte por dióxido de carbono y una pequeña cantidad de nitrógeno. La presión al nivel de la superficie es 90 veces superior a la presión atmosférica en la superficie terrestre (una presión equivalente en la Tierra a la presión que hay sumergido en el agua a una profundidad de un kilómetro). La enorme cantidad de dióxido de carbono de la atmósfera provoca un fuerte efecto invernadero que eleva la temperatura de la superficie del planeta hasta cerca de 464 °C en las regiones menos elevadas cerca del ecuador. Esto hace que Venus sea más caliente que Mercurio, a pesar de hallarse a más del doble de la distancia del Sol que este y de recibir solo el 25% de su radiación solar.

Pero según algunos científicos, Venus no siempre tuvo este ambiente infernal. Se cree que en el pasado pudo haber albergado condiciones aptas para la vida y a medida que el ambiente se hacía más cálido y ácido, algunas bacterias pudieron adaptarse a estas condiciones extremas, sobreviviendo en el planeta.

¿Es la actividad de estas bacterias lo que han detectado los astrónomos? No hay que precipitarse. Recordemos qué ocurrió cuando se descubrió metano en Marte: los medios de comunicación enseguida sugirieron que su origen era biológico.

La concentración de fosfina encontrada en Venus es muy pequeña, sólo una veintena de moléculas por cada mil millones. Tras sus observaciones, realizaron cálculos para ver si estas cantidades podían provenir de procesos naturales no biológicos en el planeta. Algunas ideas incluían luz solar, minerales lanzados hacia arriba desde la superficie, volcanes o relámpagos, pero ninguno de estos podría generar la cantidad suficiente. Se descubrió que estas fuentes no biológicas producían como máximo una diezmilésima parte de la cantidad de fosfina que veían los telescopios.

Según el equipo, para crear la cantidad observada de fosfina (que consiste en hidrógeno y fósforo) en Venus, los organismos terrestres sólo tendrían que trabajar, aproximadamente, al 10% de su productividad máxima. Se sabe que las bacterias de la tierra producen fosfina: toman fosfato de minerales o de material biológico, añaden hidrógeno y, en última instancia, expulsan la fosfina. Probablemente, cualquier organismo de Venus sería muy diferente a sus primos de la Tierra, pero también podrían ser la fuente de la fosfina detectada en la atmósfera.

Además, aunque las nubes altas de Venus tienen agradables temperaturas de hasta 30 grados centígrados, son increíblemente ácidas (alrededor del 90% es ácido sulfúrico), lo que plantea problemas importantes para cualquier microbio que intente sobrevivir en ese entorno.

Más información en los siguientes enlaces:

https://www.eso.org/public/spain/news/eso2015/?lang

https://www.almaobservatory.org/es/comunicados-de-prensa/detectado-un-posible-marcador-de-vida-en-venus/

[Artículo cedido por Astrofísica y Física]